31 Mar 09:41h
Hay una anécdota de Néstor Kirchner que podría servirle a Marcelo Orrego.
Cuenta la leyenda que, preocupado, un dirigente lo encaró a Kirchner en una de sus primeras visitas a San Juan, cuando el sueño presidencial todavía era solo eso, un sueño. Le preguntó por las chances reales o remotas de llegar a la Casa Rosada.
La respuesta del patagónico fue tan breve como memorable: ‘Paciencia y ley de la gravedad’.
Con el tiempo, esa definición se explicó a sí misma. Paciencia, porque a veces los tiempos son más extensos que lo que uno quisiera. Y Ley de la gravedad, porque, como reza la sabiduría popular, las cosas terminan cayendo por su propio peso.
Y así sucedió todo. Luego de la tragedia de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, Eduardo Duhalde se vio impedido de ser candidato presidencial. Solo le quedaba buscar un heredero que le garantizara continuidad indirecta en el poder.
Carlos Reutemann le dijo que no. La conversación con José Manuel De la Sota no prosperó. Con Adolfo Rodríguez Saá no había mucho que tratar, ya había pasado fugazmente por la Casa Rosada y quedó en la historia como el presidente del default oficial.
Kirchner tenía razón. Era cuestión de tiempo nomás. Duhalde terminó buscándolo y acordando. El santacruceño se convirtió en el candidato peronista con auspicio oficial del presidente en ejercicio. Así llegó al poder el 25 de mayo de 2003.
¿De qué manera le puede servir esta anécdota kirchnerista a Orrego? Más que la anécdota, la consigna: ‘paciencia y ley de la gravedad’.
El gobernador transita por un año desafiante. Tal vez el más difícil, en comparación con los dos primeros. Terminó la luna de miel y empezó a sentirse la asfixia económica debido a la motosierra libertaria. No solo se cortaron los recursos para obra pública y programas de todo tipo, sino que la coparticipación se vino a pique por la caída del consumo.
Es el signo del momento: una macro ordenada, con superávit fiscal, a costa del estrangulamiento de las provincias (y los municipios).
Terminó tan empoderado Javier Milei después de la victoria nacional en 2025, que los gobernadores se vieron forzados a bajar las pretensiones y restaurar el diálogo roto. Los ATN que mandó la Casa Rosada fueron apenas un remiendo en comparación con los recursos perdidos.
En plan de disciplinamiento, la Casa Rosada les hizo saber a los gobernadores dialoguistas que, quien se atreva a desdoblar las elecciones provinciales en 2027, será considerado como un oponente. El acuerdo posible con los libertarios siempre fue subordinarse al violeta.
Hubo ansiedad en algunos estamentos del orreguismo tras el resultado mezquino de las elecciones legislativas. Algunos salieron a pedir urgentemente un acuerdo político con La Libertad Avanza. Hasta ahora no sucedió. Es pronto para ello.
En la dinámica política argentina, Milei volvió a tropezar al poco andar. No solo se filtraron los documentos incriminatorios del lobista cripto Mauricio Novelli, vinculados al escándalo $Libra, sino que le aparecieron propiedades de dudosa procedencia al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Todo, en un contexto económico que no ayuda a disimular el humor social.
Ya lo están reflejando las encuestas. De todas maneras, los sondeos de opinión son solamente la foto del momento. Habrá que observar la capacidad de recuperación de Milei, quien ya demostró que tiene la suficiente habilidad para ponerse de pie cuando parece nocaut.
Entonces sí, puede servirle la anécdota de Kirchner a Orrego: paciencia y ley de la gravedad. Esperar y dejar que las cosas decanten, caigan por su propio peso.
Tal vez desdoblar elecciones en 2027 no sea tan agraviante después de todo. Tal vez sea, simplemente, el camino más lógico.
PELADO STREAM
Sin comentarios