30 Mar 09:03h
No importa la consultora que se tome, todas coinciden en que Javier Milei sufrió el deterioro por el escándalo de Manuel Adorni y en marzo su imagen positiva cayó al nivel más bajo desde que asumió la presidencia. Aún así, no aparece ningún opositor que le haga sombra. Todos los nombres instalados aparecen un escalón más abajo.
A esta altura la estrategia opositora podría sintetizarse de la siguiente manera: a Milei no hay que ganarle, alcanza con acercarse lo suficiente.
¿Cómo? Aunque parezca una contradicción, el planteo es absolutamente pragmático y se ajusta a los requisitos constitucionales para disputar la Presidencia de la Nación. A la oposición le alcanzaría con que el año que viene Milei, saliendo primero, no se despegue mucho del 40 por ciento y que el segundo quede a menos de 10 puntos de diferencia.
Con esas dos condiciones, habrá segunda vuelta. Y entonces el destino del gobierno libertario estaría sellado. A los oficialismos no les va bien en los balotajes. Le sucedió a Daniel Scioli, cuando era kirchnerista y perdió en 2015 frente a Mauricio Macri. Y le pasó a Sergio Massa en 2023, cuando cayó frente a Milei.
¿Por qué? Porque en segunda vuelta los votos negativos suelen ser mayoritarios y terminan convirtiendo en presidente al candidato que sobrevivió a la primera vuelta. Sea quien fuere. Esta dinámica verificada en la historia democrática argentina alienta los cálculos y alimenta las aspiraciones.
Sin ir más lejos, el intento de Sergio Uñac. El sanjuanino se anotó rápidamente en la lista de postulantes aunque su nombre corre en desventaja con otros que parten de un mayor grado de conocimiento e instalación, como Axel Kicillof.
En esta carrera apresurada también asomó el pastor evangélico Dante Gebel, que ya tiene un armado con dirigentes peronistas y ex libertarios, e intenta imitar la carrera de Milei como outsider de la política.
A esta lista preliminar hay que agregar a Massa, porque viene insinuando que en 2027 tendría su revancha. Si José Antonio Kast llegó a la presidencia de Chile después de tres intentos, ¿por qué no Massa? Ya compitió en 2015 y en 2023. Le queda un tiro en cartucho.
Y, aunque parezca poco probable, Cristina Fernández de Kirchner. Según el sitio La Política Online, el viernes el exsenador Oscar Parrilli dijo que la expresidenta tiene que encabezar en 2027. Está presa e inhibida políticamente por la Justicia. ¿Fue solo una expresión de deseo?
En cualquier caso, que este menú de precandidatos esté surgiendo con tanto apresuramiento es muy sintomático. Tiene que ver con que todos entienden, en mayor o menor medida, que en 2027 podría haber cambio de ciclo. Otra vez. Y que bastará con quedar segundo en primera vuelta, pero no muy lejos de Milei, para coronarse en balotaje.
El líder de la CGT Regional San Juan, Eduardo Cabello, está militando fuertemente para Gebel, pero no perdió el diálogo con Uñac. El viernes pasado en Pelado Stream dijo que ‘debe haber en algún momento una guerra para que haya paz’. ¿Qué significa esto? Que hay que ir a una interna cuanto antes para despejar el camino del elegido.
Esto no implica que la rosca y los pactos de cúpula vayan a perder influencia. Por el contrario. La Política Online validó lo que se viene escribiendo y diciendo en Pelado Stream desde el año pasado: Uñac no se está moviendo solo, sino con el visto bueno de CFK.
Ese madrinazgo le da otro calibre a su aparente aventura, mientras Kicillof nacionaliza su Movimiento Derecho al Futuro y empieza a salir de Buenos Aires hacia el interior del país.
Todavía no terminó el primer trimestre, falta mucho para el 2027, Milei demostró que tiene la capacidad de levantarse de las cenizas con oxígeno de Donald Trump. Pero el presente alimenta las especulaciones. Las encuestas también.
En definitiva, a Milei no hay que ganarle, alcanza con acercarse lo suficiente.
PELADO STREAM
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