04 Ago 16:25h
Los referentes de la oposición sindical en San Juan concretarán un viaje a Buenos Aires para exigir ante la CGT Nacional «reglas claras» frente a la elección del próximo 25 de agosto.
Mario Quintero, secretario general del Sindicato de la TV, y Rolando Manzanelli, del Sindicato de los Plásticos, buscan frenar la conducción de Eduardo Cabello y proponen reemplazar el modelo unitario por uno colegiado.
La comitiva opositora, que agrupa a más de 24 gremios confederados, presentará sus avales en la sede central de la calle Azopardo. «Viajamos a sentarnos con CGT Nacional porque queremos las reglas claras; si el oficialismo no tiene nada que esconder, que convoque a un plenario», disparó Manzanelli. Los dirigentes denuncian que la actual gestión se maneja como un «patrón de estancia» y que el proceso electoral se realiza «entre gallo y medianoche» ante la falta de convocatoria a asambleas generales.
El quiebre con Cabello, quien lidera la central obrera desde hace 18 años, responde a la necesidad de una renovación participativa. «Los tiempos de hoy ameritan que esto no sea el pensamiento único», afirmó Quintero, quien además impulsa la creación de un triunvirato que incluya la visión de las mujeres en la toma de decisiones. Como parte de esta estrategia, la oposición ya reactivó las 62 Organizaciones Peronistas, brazo político del sector, bajo la conducción de Martín Solazzo (UOM) y el propio Manzanelli.
Un punto crítico en la disputa es el «encuadramiento» de los trabajadores. Los dirigentes opositores señalaron a la UOCRA, gremio de base de Cabello, como un «pulpo» que absorbe afiliados de otras actividades con salarios más bajos. Según Quintero, la secretaría encargada de resolver estos conflictos dentro de la CGT local «no existe», lo que deja a los gremios sin un espacio de mediación interna.
Esta ofensiva ocurre después de que Eduardo Cabello ratificara su candidatura a la reelección en el mismo espacio. El actual titular de la CGT desestimó los reclamos y advirtió que la división interna favorece a la gestión de Javier Milei. «Mientras nosotros seguimos peleando, el Javo sigue avanzando», sentenció el diputado provincial, tras acusar a sus detractores de priorizar intereses políticos por encima de la defensa de los trabajadores.
Rumbo al 2027
La oposición sindical formalizó la reactivación de las 62 Organizaciones Peronistas, espacio al que definen como el «brazo político de la CGT» y que, según explicaron, se encontraba inactivo desde el fallecimiento del dirigente Juan José Chica. Esta estructura cuenta con 54 integrantes y una mesa de conducción encabezada por Martín Solazzo (UOM) como secretario general, escoltado por Manzanelli como secretario adjunto y Quintero en la secretaría del Interior. El propósito de este sello es garantizar que los trabajadores tengan respaldo institucional para competir por cargos electivos, como concejalías o diputaciones, en las próximas elecciones. «El peronismo debe ordenarse para ser una alternativa», subrayó Quintero al vincular esta estrategia con el escenario político de 2027.
En forma paralela, los dirigentes defendieron la vigencia de la Intersindical, un frente que suma a organizaciones sociales y gremios que carecen de representación formal dentro de la central obrera. Quintero fue enfático al aclarar que este nucleamiento «no es una CGT paralela» ni busca la ruptura del movimiento obrero, sino que funciona como una herramienta para generar el «músculo» necesario ante los reclamos al Gobierno. La intención de este espacio es evitar el aislamiento de la actual conducción. «Hoy tenés que tener los oídos abiertos para escuchar a todos; no nos podemos encerrar en una CGT que termina siendo una caja cerrada que no tiene sonido», sentenció el referente del Sindicato de la TV.
Ambos espacios forman parte del andamiaje que la oposición presentará en su viaje a la sede central de la calle Azopardo en Buenos Aires, donde buscarán la oficialización de sus listas y avales. Para los dirigentes, la combinación de las 62 Organizaciones y la Intersindical permite una discusión integral que supera lo estrictamente gremial y se proyecta hacia lo social y político. Según Manzanelli, el objetivo final es garantizar una «democracia sindical» donde todas las voces tengan peso real en la toma de decisiones y no se limiten a acompañar figuras impuestas.
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