30 Mar 13:18h
El ingeniero José María Ginestar asumió la dirección del Departamento de Hidráulica en un contexto de extrema fragilidad hídrica para la provincia. Durante una entrevista concedida al periodista Daniel Tejada en el programa Pelado Stream, el funcionario confirmó que el aporte del Río San Juan se sitúa muy por debajo de las proyecciones iniciales.
«Si nos acompaña un promedio de 15 metros cúbicos por segundo de aportes del río de acá a septiembre, vamos a llegar a 620 o 630 hectómetros contra 950 de lo proyectado«, precisó el flamante director.
La brecha entre el pronóstico y la realidad obligará a una administración estricta de las reservas de los diques para garantizar el consumo humano y el ciclo productivo. Ginestar explicó que el desvío en las mediciones de nieve obedeció a un fenómeno climático particular en la alta montaña.
«Lo que nos explicaron los especialistas es que la nieve hizo un proceso de sublimación; pasó de sólido a gaseoso y por eso tuvimos un verano más húmedo», señaló respecto a la evaporación del recurso antes de su escurrimiento.
Tres ejes de gestión y obras menores
El plan de trabajo para el corto plazo se estructuró sobre la base de la infraestructura, la eficiencia y la comunicación directa con el productor. Ginestar descartó grandes proyectos de inversión internacional ante la crisis económica y priorizó las tareas de mantenimiento básico. «Lo que necesita el sistema de riego son obras menores; el pico, la pala y la comunicación», definió el ingeniero. En ese sentido, adelantó que avanzarán con licitaciones urgentes para reparar compuertas, las cuales consideró como «la llave del surtidor del regante».
La estrategia oficial incluye el uso de fondos propios del Departamento de Hidráulica, provenientes de la recaudación del canon de riego, para realizar las tareas de monda. «El Estado salía primero a poner los fondos y después se recuperaba, recuperación que nunca llegaba; se pudo dar vuelta esa pelota y hoy se tienen los fondos para encarar la monda», destacó el funcionario. El objetivo inmediato es reducir el 40% de pérdida que registra el sistema en sus 3.200 kilómetros de canales, de los cuales solo 900 están impermeabilizados.
Prioridad del consumo humano y plan de contingencia
La escasez del recurso hídrico plantea un escenario de vulnerabilidad para el final de la temporada invernal. El Gobierno provincial aceptó la propuesta de los regantes de erogar 670 hectómetros, una cifra que supera el aporte natural del río y que consumirá gran parte de las reservas almacenadas. «Vamos a estar contando metro cúbico por metro cúbico hasta septiembre», advirtió Ginestar. La preocupación técnica radicó en asegurar el caudal necesario para Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE).
La falta de margen de maniobra dejará al sistema sin un respaldo ante posibles imprevistos climáticos. «No nos podemos quedar sin un plan B y hoy se llega sin plan B casi a fines de septiembre si el río no acompaña», sostuvo el director. Ginestar comparó la situación con la economía doméstica para graficar la gravedad del cuadro: «Es como si vos, con los últimos pesos, cenas el 31 y cobras el primero al mediodía; ¿qué desayunas?».
Minería y transparencia en el uso del recurso
Ante los cuestionamientos sobre el uso del agua por parte de la industria minera, el titular de Hidráulica se comprometió a publicar datos precisos para despejar dudas sobre la competencia por el recurso. Ginestar aclaró que los permisos otorgados a las empresas mineras son temporarios, mientras que el sector agrícola posee derechos de riego permanentes. «El sector primario consume el 80% o 85%; la función de comunicar bien hace a que el regante tenga el dato y no el relato», afirmó.
Finalmente, el funcionario remarcó que la tendencia decreciente del caudal del Río San Juan es una realidad estadística ineludible que afecta a todos los sectores por igual. «Un Río San Juan que traía 1.200 hectómetros hoy trae 600; está en crisis el sistema», concluyó. La nueva gestión buscará así equilibrar la demanda de los productores con la disponibilidad real de un río que, según sus palabras, muestra una caída abismal en sus niveles históricos.
PELADO STREAM
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