23 Jul 08:57h
Hay alto consenso acerca de que Marcelo Orrego y Javier Milei deberían confluir en un solo frente electoral para el año próximo, aunque por ahí genere desconcierto el vaivén de la relación política de los oficialismos.
Uno de los problemas recurrentes de los frentes electorales oficialistas es el juego de la silla: alguno pierde y se queda afuera, porque los lugares no alcanzan para todos.
Esa es la principal limitación para ponerse de acuerdo entre los espacios políticos que tienen mucho por ganar y pocas intenciones de ceder.
El libertario José Peluc tiene respaldo absoluto de Karina Milei para fortalecer La Libertad Avanza en San Juan, como de hecho están haciendo con la inauguración de sedes partidarias en todos los departamentos. Están preparándose para competir solos el año que viene con candidatos en todas las categorías.
Aún quedando terceros como les sucedió el año pasado, los libertarios multiplicarán su representación en la Legislatura, en los Concejos Deliberantes e incluso podrían renovar la banca del propio Peluc. No es poco.
Para acordar una alianza con Orrego deberían garantizarse mínimamente esa participación. Y más.
Entonces cabe preguntarse. ¿Hasta dónde estaría dispuesto a ceder el gobernador? ¿Cuántas bancas en la lista de diputados proporcionales? ¿Cuántas diputaciones departamentales? ¿Acaso resignaría municipios para acompañar a candidatos libertarios en esas jurisdicciones?
Y la pregunta más incómoda de todas: ¿Podría el gobernador comprometer ministerios para La Libertad Avanza en un eventual segundo mandato?
Aquí terminaría la cuestión si no hubiera otros jugadores involucrados en la alianza oficialista que lidera Producción y Trabajo.
Están los históricos UCR, PRO, ACTUAR, Dignidad Ciudadana y agrupaciones varias, más el Partido Bloquista que el año pasado se quedó con el último puesto titular de la lista de diputados nacionales, relegando al resto de los socios del orreguismo.
La incorporación de La Libertad Avanza forzaría la redefinición de posiciones. ¿Quién importaría más en un frente electoral: los libertarios o los bloquistas? La pregunta aplica a todos y cada uno de los actores de la alianza oficialista.
Señoras, señores, este es el juego de la silla.
No le sucede en esta ocasión al peronismo, porque le toca estar en el llano. Le toca específicamente al oficialismo convertirse en un centro de gravedad donde todos quieren estar. Es el calor del poder. Empezó a verse en 2025 y con seguridad se repetirá en 2027.
El problema, valga la reiteración, es que se siguen sumando voluntades y los espacios son limitados. Las sillas no alcanzan para todos. Entonces empieza la amarga tarea de puntuar a los aliados y ordenarlos de mayor a menor. Así alguno puede quedarse afuera, comprometido a acompañar la candidatura de otro con la promesa de que más adelante habrá recompensa.
La potencial alianza de Producción y Trabajo con La Libertad Avanza tendrá necesariamente este efecto colateral.
Peluc entiende que en política a veces las sumas restan. Por eso insiste en un camino de autonomía. Esto no implica confrontar abiertamente con Orrego. Tal vez la salida intermedia sea un pacto de no agresión.
Sin embargo, la sola aparición de un candidato a gobernador libertario por afuera del orreguismo podría generar la tan temida división del voto no peronista.
Como ya se dijo en esta columna, el orreguismo apuesta ahora a una polarización con el PJ que relegue a La Libertad Avanza a una tercera posición muy menguada en lo provincial, pese al arrastre que les pueda ofrecer el presidente Milei.
Puede parecer muy prematura esta discusión, pero no lo es. Si Orrego opta por el desdoblamiento electoral, allá por marzo habría que conformar los frentes electorales para votar en mayo. Y someterse al juego de la silla.
PELADO STREAM


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