20 Oct 09:26h
El sábado en ocasión del Día de la Lealtad y en la inauguración del nuevo busto en memoria del presidente Juan Domingo Perón, en Chimbas, Cristian Andino dijo a viva voz frente a los compañeros y compañeras que el adversario es Javier Milei y es Marcelo Orrego. Fue abiertamente un pedido para desescalar la interna. Fue tan evidente que huelgan las aclaraciones.
La presencia de Andino en Chimbas dejó una profunda herida que se hizo sentir en las horas posteriores. El diputado nacional fue invitado por la intendenta Daniela Rodríguez, anfitriona del acto institucional-político en la Costanera.
La presencia de Andino contrastó con la ausencia de Fabián Gramajo. Y si Gramajo no estuvo -dicen en su entorno que nunca le llegó el WhatsApp con la invitación- tampoco asistió Carlos Munisaga.
La foto del 17 de octubre dijo tanto por los que estaban como por los que no estaban.
Gramajo terminó molesto con Andino por lo que consideró un ‘atrevimiento’, según dijo a este periodista una fuente de su entorno. El diputado nacional evidentemente entendió que bastaba con responder a la invitación de la intendenta, sin avisar al fundador de Chimbas te quiero. Los gestos cuentan, sobre todo en este contexto preelectoral.
Se entiende entonces el planteo de Andino en el atril, con el busto de Perón a sus espaldas, acerca de identificar al adversario en la vereda de enfrente y no entre compañeros. Falta un montón para acomodar las palabras con la realidad.
Días atrás Andino también pasó por el Club Peñarol, en Chimbas, y se encontró con la intendenta Rodríguez sin Gramajo. Gramajo hizo un planteo en privado, pero no hubo explicación del otro lado. Tal vez no hace falta explicar lo evidente.
Todos los dirigentes del peronismo tienen la vocación de unidad o al menos eso manifiestan en cada ocasión. Pero de ahí a acordar quién encabezará el año que viene y qué lugar le tocará a cada quien, hay un trecho largo.
Incluso, en caso de que fuera Andino el elegido, la arquitectura de las listas y del eventual futuro gobierno será delicadísima.
Para empezar, habrá que ponerle nombre al compañero de fórmula. Marcelo Lima funcionó como garante de José Luis Gioja cuando ascendió Sergio Uñac a la gobernación en 2015.
Luego también jugará el loteo del gabinete, si les tocara ganar la elección.
Andino tiene el beneplácito del giojismo, pero falta mucho todavía. Mientras tanto, el joven Facundo Perrone sigue recorriendo la provincia para entrar en esa disputa.
El peronismo tiene el imperativo de unidad porque enfrente también está sucediendo algo similar. Orrego llegará a las elecciones con la fortaleza de todo oficialismo que recién empieza, en una provincia acostumbrada a reelegir gobiernos. Pasó con los bloquistas, luego con el escobarismo, luego con el giojismo y luego con el uñaquismo, hasta que se cortó la seguidilla en 2023.
Orrego ya firmó un acuerdo de no agresión con los libertarios, confirmado implícitamente por el diputado nacional José Peluc la semana pasada en Pelado Stream.
En el diseño orreguista, habrá una polarización «a la sanjuanina», con el gobernador por un lado y el peronismo por el otro, en tanto que La Libertad Avanza quedará relegada a un tercer puesto más discreto que en 2025 y en 2023. Nadie tiene la bola de cristal tampoco.
Pero si de ese lado de la grieta los oficialismos parecen estar encontrando un modo de funcionamiento pragmático para encarar el 2027, del lado peronista tienen esa tarea pendiente.
Por eso Andino pidió identificar adversarios fuera del peronismo. Por eso señaló a Milei y a Orrego, consciente de que por lo bajo la interna apenas está despuntando.
Gramajo no es un jugador más en este esquema, como no lo es Munisaga, quien ya oficializó su alianza estratégica con el chimbero. Es natural que suba la temperatura a medida que se aproxime el 2027. Como es natural que los compañeros empiecen a mostrar los dientes. Y no precisamente para sonreír en el afiche de campaña.
PELADO STREAM
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