No se puede encarcelar el liderazgo

08:51h

A las pruebas hay que remitirse: decir que Javier Milei conserva unos 40 puntos de imagen positiva y -aún con diferencial negativo- tiene chances de reelegir, resultó muy irritante para la comunidad de Pelado Stream.

Advertencia: lo que viene a continuación será igual de incómodo, básicamente porque la protagonista genera adhesiones y rechazos igualmente apasionados. Por supuesto, se trata de Cristina Fernández de Kirchner.

Según una encuesta de la consultora Analogías, publicada el viernes pasado por el diario Página 12, la expresidenta ostenta un 45,1 por ciento de imagen positiva contra un 51,9 por ciento de imagen negativa. Con ese valor, encabeza un ranking muy ajustado donde aparecen, con valores muy similares, Patricia Bullrich, Axel Kicillof y, en cuarto puesto, Javier Milei.

Es tan apretado el margen que prácticamente cae dentro del margen de error de toda encuesta. Lo verdaderamente relevante en este caso es que no se puede encarcelar el liderazgo. Por el contrario. Tal vez, a esta altura, la moraleja sea que la prisión se puede convertir en un pergamino.

Según los datos de Página 12, CFK tenía 37 puntos de imagen positiva a principios de 2024, cuando comenzaba la era libertaria y ella todavía estaba en libertad. Dos años y medio después, su valoración creció hasta los 45 puntos.

También cayó su imagen negativa, al pasar del 58 por ciento al 51,9 por ciento. Esa retracción es tanto o más valiosa que el crecimiento de la imagen positiva.

¿Qué pasó en el medio? Pasaron cosas, como dijo Mauricio Macri. Por un lado, se hizo palpable la política de ajuste y, para ciertas generaciones que vivieron la denominada «década ganada», el contraste pudo evocar mejores tiempos para el bolsillo. Por otro lado, la causa Vialidad no se limitó a los tribunales ni a la discusión jurídica, sino que tuvo en todo momento un encuadre político. De un lado quedaron los que la califican de «chorra» y, del otro, los que la consideran una víctima de la proscripción.

El punto no es cuantificar los núcleos duros, sino medir cómo se comporta ese otro espacio intermedio que va y viene, que por momentos vota hacia la izquierda o vota hacia la derecha. Es el segmento que hace crecer o caer a los dirigentes en la consideración popular. Es lo que, aparentemente, está registrando Analogías.

Con esos números, Máximo Kirchner salió a militar la candidatura presidencial de su madre este sábado 17 de octubre, Día de la Lealtad, en un acto con Jorge «Coqui» Capitanich en Chaco, como ya lo había hecho en San Juan, junto a Sergio Uñac, el 1 de octubre.

El sanjuanino Uñac sigue militando su propia candidatura presidencial sin desconocer a Cristina. Por el contrario, en una entrevista con Clarín cuestionó la «condena por indicios» que está pagando la expresidenta y dijo que si se aplicara el mismo criterio con Milei debería estar privado de la libertad también. Por ejemplo, por la causa $Libra.

La identificación de Uñac con Cristina nunca fue ni será inocente. Tiene una intención política, en un contexto donde el peronismo todo está intentando agruparse detrás del próximo candidato presidencial. De un lado está Axel Kicillof y su Movimiento Derecho al Futuro. Del otro lado está Máximo con su cruzada por Cristina.

Está claro donde se anotó Uñac. Si estuviera con Axel, sería para acompañar. Si se anota con Cristina, ella en algún momento tendrá que señalar a alguien de su preferencia. Y donde ella diga, ahí irán sus votos. Ya pasó en 2019 cuando ungió a Alberto Fernández.

En el medio está sobrevolando Sergio Massa. El sábado 17 de octubre visitó a Cristina en San José 1111 y ¡justo había un fotógrafo para dejar constancia! ¡Justo!

El tigrense ya envió referentes de su espacio para deslizar su vocación de volver a competir por la presidencia. Para eso, por supuesto, tendría que contar con un armado propio. El suyo es el Frente Renovador, que es importante pero no alcanza. Un pacto con Cristina le daría la espalda suficiente para proyectarse en una interna con Kicillof del otro lado.

Una interna que, dicho sea de paso, siempre será peligrosa. Dice el principio peronista que «el que gana conduce y el que pierde acompaña». Pero la realidad ya demostró que el que pierde rara vez se subordina.

Si algo queda claro después de este brevísimo repaso por el espectro peronista es que Cristina, presa y con tobillera, tiene mucho poder. Ese poder radica en su caudal electoral que, si no le alcanza para ganar, al menos le alcanza para definir.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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