El Gobierno eliminó el control del Estado y la Iglesia sobre el cine

08:55h

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció este martes la puesta en vigencia del Decreto 50/26, una normativa que desmanteló las estructuras de control del INCAA sobre la calificación de contenidos cinematográficos.

La medida eliminó el comité de calificación que contaba con representación de la Iglesia y suprimió la veeduría del Estado para las películas categorizadas para mayores de 17 años. «Vivíamos en la película de Tornatore», afirmó el funcionario en referencia al clásico Cinema Paradiso.

La reforma introdujo cambios significativos en el acceso de los menores a las salas de cine, basándose en el principio de autonomía progresiva. A partir de ahora, los niños podrán ver películas de cualquier categoría siempre que cuenten con el acompañamiento de al menos uno de sus padres o tutores.

Sturzenegger justificó esta decisión al señalar que «deja de ser el Estado el que dice qué podés ver, sino que ahora lo hará la gente que te quiere y que vela para que crezcas sano y curioso». Con este cambio, si un productor define su obra como para mayores de 17 años, el Estado ya no realizará revisiones adicionales.

En su extenso descargo a través de la red social X, el ministro fue tajante sobre el rol del organismo cinematográfico: «Nunca olvidemos que el INCAA fue una institución creada por Onganía para controlar el arte y la producción cultural».

Además, criticó a las gestiones anteriores por mantener estos mecanismos de supervisión. «Pasaron los gobiernos ‘progres’ y nada hicieron con esto. Es que ellos creen que el Estado sabe más que las familias y las personas. Por eso progresismo y autoritarismo se tocan», sentenció el funcionario.

Para las producciones extranjeras, el decreto estableció que se reconocerá automáticamente la calificación otorgada en el país de origen para agilizar su exhibición en Argentina.

Sturzenegger cerró su anuncio agradeciendo al presidente del INCAA, Carlos Pirovano, por lo que consideró un logro extraordinario para «devolverle libertad a la cultura». Según el ministro, «el Estado en la cultura no es política cultural sino que prostituye la cultura transformándola en propaganda política», concluyó antes de lanzar su habitual arenga: «VLLC!».

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Redacción PeladoStream
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