22 Jun 09:05h
El insólito reclamo limítrofe del gobernador riojano Ricardo Quintela hacia San Juan significó no un favor sino un favorazo político para su par Marcelo Orrego, al poner a la oposición peronista entre la espada y la pared.
Justo cuando el PJ local había ganado envión en los cuestionamientos a la gestión orreguista, sobre todo por el tratamiento exprés del endeudamiento por 600 millones de dólares para financiar obra pública, reapareció Quintela en escena.
El interbloque uñaquista-giojista de la Legislatura de San Juan había zafado de repudiar las declaraciones del gobernador riojano tiempo atrás, cuando ya había manifestado su intención de desconocer los límites territoriales.
Siendo un gobernador peronista, repudiar a Quintela era y es inconveniente para los legisladores sanjuaninos que, a la vuelta del calendario, estarán militando dentro del mismo proyecto nacional que los incluye, para desplazar a Javier Milei y sus políticas de ajuste infinito.
Esta vez fue imposible mirar para el costado, porque Quintela no se quedó en lo declamativo sino que mandó a su Legislatura un proyecto para formalizar la disputa territorial con San Juan.
Orrego inmediatamente pudo ponerse al frente de la resistencia, en defensa de los intereses de la provincia. Y en el mismo comunicado convocó a la oposición a sumarse a esta batalla. ¿Qué iba a hacer el peronismo local?
La unidad del espectro político de San Juan animó a la Cámara Minera que conduce el Country Director de Vicuña Corp., José Morea, a difundir un comunicado contra la inseguridad jurídica. Es decir, en contra del disparate limítrofe en la Argentina del siglo XXI.
Posiblemente a Quintela le sirva mucho este reclamo limítrofe, extemporáneo y solamente fundado en el interés por sacar una tajada de las regalías del cobre de Vicuña, para lograr el efecto de cohesión interna en su patria chica. Más aún cuando está transitando por un momento delicadísimo, a punto de pagar sueldos con una cuasimoneda: el Chacho.
Pero a Orrego también le vino como anillo al dedo esta disputa territorial impensada, porque le toca estar al frente de la provincia y esta vez nadie podría desconocerlo o ponerse en su contra y pasar a la historia como el dirigente o el partido político que no quiso defender los intereses de San Juan.
En conclusión, el PJ de San Juan emitió una declaración contundente, sin vueltas. En esta, quedaron del lado de Orrego y en contra de Quintela.
Quintela los puso en esa posición.
Por otro lado, el favor político de Quintela a Orrego tuvo y tendrá impacto nacional. Un conflicto limítrofe entre provincias no sucede todos los días, por lo tanto ya ocupó espacios importantes en la prensa porteña.
Los legisladores nacionales por San Juan, Nancy Picón y Carlos Jaime, presentaron en abril un proyecto de declaración ante la Cámara de Diputados de la Nación para expresar su más enérgico rechazo a las pretensiones territoriales de Quintela.
Nadie sabe a ciencia cierta si esa iniciativa podrá prosperar o no, porque dependerá de una cantidad de factores. Pero el presidente de la Cámara es otro riojano, Martín Menem, ultraopositor a Quintela y aspirante a la gobernación en 2027.
¿Qué harían los diputados libertarios José Peluc y Abel Chiconi, si tuvieran que votar por esa declaración de los orreguistas en defensa de los intereses de San Juan? ¿Y qué harían los diputados justicialistas Cristian Andino y Koki Chica si tuvieran que votar en esta disputa, en contra de un gobernador de su propio espacio político?
Con el diario del lunes, Andino y Chica solo deberían adscribir a la posición que ya asumió el PJ. Lo único que podría salvarlos de salir a picotearse con los peronistas riojanos en el recinto es que el proyecto de Picón y Jaime se quede a juntar telarañas en comisión.
Nada de esto fue planificado por Orrego. Le cayó del cielo. O, mejor dicho, le cayó de La Rioja.
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