05 Dic 13:38h
La periodista Celeste Williner, especialista en normas de calidad, propuso el «Modelo 3×3» como la herramienta clave para transformar el caos de fin de año en una gestión inteligente y constante. La columnista, en su espacio en Pelado Stream, afirmó que la clave para evitar el estrés y la urgencia de diciembre es entender que «lo que no se mide todo el año, se paga en diciembre». La gestión inteligente, según Williner, no es heroica, sino constante, y se construye durante los doce meses, no solo en el cierre.
El sistema propuesto busca ayudar a los equipos a comprender por qué no cumplen los objetivos y les brinda herramientas prácticas para planificar y dar seguimiento. El Modelo 3×3 establece que si un objetivo no cabe en su estructura, está mal definido, pues «el futuro no se improvisa». Cada meta debe contar con tres hitos trimestrales (un punto de control cada 90 días), tres indicadores simples que cualquiera pueda medir y tres responsables claros (dueño, co-responsable y soporte). La idea central es que «los objetivos no se cumplen en diciembre. Se cumplen un lunes cualquiera de abril, cuando nadie mira».
La especialista describió que es una escena común en las organizaciones que, al llegar diciembre, todos se acuerden de los objetivos anuales, la revisión por la dirección y las auditorías. Esta urgencia lleva a la invención de evidencias, la búsqueda de correos viejos y la apertura de planillas olvidadas, generando una mezcla de estrés y culpa. Williner explicó que el caos no ocurre en diciembre, sino que se origina cuando los objetivos se plantean en enero y se olvidan en febrero. Otros fallos se dan cuando lo urgente tapa lo estratégico, cuando hay falta de seguimiento y cuando se confunde el simple «trabajar» con el «avanzar» productivo.
Además, el problema se agrava cuando no hay responsables claros y los objetivos quedan «flotando en un alguien debería hacerlo». También ocurre que muchas veces se avanzó más de lo que se cree, pero nadie lo registró. Para comenzar la transformación, Williner propuso una dinámica rápida de diagnóstico que consiste en identificar lo que no se hizo, los obstáculos reales y las excusas. La reflexión final de la columna apunta a la constancia: «Lo que no tiene dueño, no sucede. Lo que no se revisa, se pierde. Lo que se sigue mes a mes… se cumple». La especialista sugirió a los equipos comprometerse a una reunión mensual de solo quince minutos donde únicamente revisen sus indicadores.
PELADO STREAM
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