04 May 09:40h
Según la prensa porteña, hay un operativo clamor para que Mauricio Macri se convierta en candidato presidencial. Al círculo rojo le encanta el modelo de Javier Milei, pero no le gusta tanto el estilo de confrontación permanente. Basta citar la pelea con Paolo Rocca para comprender el punto.
La pregunta siguiente entonces es, si Macri llegara a aceptar el convite, ¿le sacaría votos a Milei y terminaría favoreciendo al peronismo opositor?
Un dirigente del ex Juntos por el Cambio, hoy alineado en el orreguismo, dijo a este periodista que una eventual candidatura de Macri sería colaborativa con Milei.
¿Por qué? Porque el expresidente amarillo podría cosechar en primera vuelta los votos que están decepcionados con el libertario. Y después, en el balotaje, esos votos irían naturalmente a Javier.
De acuerdo a ese razonamiento, la candidatura de Macri serviría para retener votos de la derecha que, de otra manera, podrían irse con un peronismo.
¿Con el peronismo? Sí. El movimiento tiene hoy un fuerte debate interno, donde de un lado sigue el kirchnerismo y del otro lado brotan expresiones más orientadas a la derecha, lideradas por Miguel Pichetto y Guillermo Moreno. Son los sectores que se permitirían, por ejemplo, un acuerdo con la actual vicepresidenta Victoria Villarruel.
Este planteo parte de una certeza: Milei está lejos del caudal que obtuvo en el 2023. Luego de dos años y medio de gestión el deterioro está registrado en todas las encuestas de manera transversal. Esto no significa que haya dejado de ser competitivo. Pero sí hay un fuerte indicio para calibrar muy finamente las estrategias.
Tan revuelto está el escenario que hay lugar para la aparición de figuras que de otro modo no tendrían lugar. Un ejemplo es el sanjuanino Sergio Uñac. La disputa a cielo abierto entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, más el silencio calculado de Sergio Massa, lo habilitan para seguir instalando sus aspiraciones. Este fin de semana Clarín le concedió una entrevista exclusiva.
En este tablero tan desordenado apareció el pastor evangélico Dante Gebel, con el mismo activo que llevó a Milei al poder: es un recién llegado a la política. Lo que la jerga define como ‘outsider’.
Como Macri, cabe preguntarse ¿a quién le saca votos Gebel? El peronismo pensará que, por su carácter de ‘outsider’, le resta a Milei. Pero los libertarios podrán, con razón, interpretar que el discurso del ex socio de Mario Pergolini tiene más puntos de contacto con el justicialismo que con La Libertad Avanza.
Valga mencionar, en este punto, que uno de los referentes de Gebel es el secretario general de la CGT San Juan, Eduardo Cabello, conductor histórico de la UOCRA y diputado provincial que integró la lista de Uñac. O sea…
Este abanico de conjeturas, como se dijo anteriormente, parte de la idea de que Milei llegará a las elecciones de 2027 con menos acompañamiento que el que tuvo en 2023. Pero también incluye la certeza de que no hay ningún otro emergente claro que pueda cosechar el desencanto. No todavía.
Según la encuesta de Zuban Córdoba y Asociados, publicada este domingo, tiene un 34 por ciento de aprobación y un 65 por ciento de desaprobación. El 71 por ciento opina que hay que cambiar al gobierno. Ojo con interpretar estos números como ‘game over’.
Si este es el peor momento de Milei, si alcanzó el piso de popularidad, aún así no está perdido. Se lo dijo Massa a un dirigente peronista sanjuanino hace alrededor de un mes en Buenos Aires, en confianza: ahora puede venir el rebote. Debería venir el rebote. Es una cuestión empírica. Ya pasó con otros presidentes.
Para ganar la reelección, le alcanzará con obtener 40 puntos y sacarle 10 puntos de diferencia a la segunda fuerza. Reclutar apoyos es una necesidad para la Casa Rosada. Tanto como dividir al peronismo.
Eso sí, el domingo de elecciones el voto es soberano. Y nadie tiene la urna atada.
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