14 Jul 09:00h
Es un caso de estudio Roberto Basualdo, tal vez el único dirigente al que le vienen suplicando que sea candidato desde el 2023 y, de verdad, rechazó cada ofrecimiento hasta la fecha. Nada indica que vaya a cambiar de parecer en 2027.
Sin embargo, el hecho de que se haya autoexcluido de los cargos públicos no lo retira de la política. Muy por el contrario, esa decisión lo habilita para hacer lo que mejor le sale: una suerte de embajador de la transversalidad.
Dicho en otros términos, Basualdo es mucho más que un empresario. Es un negociador. Hay que limpiar bastante esa expresión. Negociar está indisolublemente ligado a la política. Tiende a cerrar acuerdos donde cada una de las partes tiene algo por ganar y algo por ceder.
Negociar no equivale a convertir todo en un negociado, aunque se haya intentado bastardear el término.
Hoy Basualdo tiene la autoridad implícita de haber fundado el partido político que se convirtió en el principal referente de la oposición a José Luis Gioja primero y a Sergio Uñac después, para finalmente ganar la gobernación con Marcelo Orrego cuando el voto popular decidió que era tiempo de cambiar.
A lo largo de su trayectoria como diputado nacional y como senador, Basualdo estrechó vínculos con todo el arco político nacional. Este lunes en Pelado Stream admitió su amistad con Miguel Pichetto y también reveló la hasta ahora no tan conocida relación con la ultra-cristinista Juliana Di Tullio.
Basualdo aprendió a moverse en ese terreno resbaladizo de la política. Queriéndolo o no, hoy es un brazo fundamental para Orrego en el escenario previo al 2027.
Así como Marcelo salió del ala de Roberto, también de ahí se proyectó José Peluc, el hombre que tiene la representación de los hermanos Milei en San Juan.
Con cautela, Basualdo dijo que le gustaría que pudieran confluir ambos espacios en San Juan porque tienen similitudes y, fundamentalmente, porque competir separados sería dividir votos parecidos. En definitiva, sería colaborar con el regreso del peronismo.
Incluso confesó Basualdo que en julio del 2024 ofreció una comida en su casa a la que asistió Karina Milei. Ese encuentro solo había trascendido off the record hasta ahora. Blanquearlo significa mucho.
A su modo, de una manera no invasiva, Basualdo está colaborando con Orrego para acercar posiciones, en la comprensión de que la polarización creciente no dejaría lugar a que se repita el escenario de tercios. Ni siquiera cuando San Juan desdoble sus comicios.
Ahora bien, hablar de transversalidad en esta columna no es inocente. Refiere a una construcción que promovió Néstor Kirchner en 2007 para garantizar la continuidad de su proyecto político. Así nació la fórmula Cristina-Cobos.
Aquella fórmula entre la entonces senadora y el entonces gobernador radical de Mendoza inició una nueva era de acuerdos que, en San Juan, incluyó una lista de diputados nacionales por fuera del peronismo y con referentes del basualdismo como Rodolfo Colombo. Hoy, en cada oportunidad, el PJ le factura a Colombo ese antecedente. Fue otro contexto, claramente.
Lo que aquí interesa es rescatar el modo de hacer política. Cuando se acercan las elecciones entra en funcionamiento una ingeniería donde las sutilezas se dejan de lado, en pos de un objetivo mayor: ganar.
Basualdo lo tiene claro. Lo aprendió a lo largo de los últimos 20 años. No le tocó a él convertirse en gobernador, aunque lo intentó en cada comicio desde el 2003 hasta el 2019 inclusive. Pero dejó el campo fértil para que pudiera proyectarse Orrego.
A la postre, Producción y Trabajo escaló a la cúspide del poder en 2023. Pero el tiempo pasa aceleradamente y el 2027 se acerca. La continuidad dependerá del resultado de la gestión, por supuesto. Pero necesitará una alta dosis de política, también. Basualdo está haciendo lo suyo, como era de esperar.
PELADO STREAM

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