26 Jun 07:51h
La sesión del Senado de la Nación convocada para este jueves fracasó por falta de quórum, lo que impidió avanzar con el pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
En un clima de máxima tensión, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, lideró la estrategia para hacer caer el debate al ordenar a sus legisladores que no se registraran en sus bancas, evitando así que la oposición consiguiera los números necesarios para citar al funcionario.
Como consecuencia de este blindaje político, el exsenador Esteban Bullrich presentó su renuncia irrevocable al PRO, manifestando su decepción por la protección brindada al funcionario nacional.
El blindaje en el recinto
A pesar de haber una asistencia concurrida en el edificio, la sesión solo alcanzó un máximo de 25 senadores sentados de los 37 necesarios para iniciar el tratamiento. Minutos después de las 11:30, el presidente provisional de la Cámara, Bartolomé Abdala, dio por caída la reunión ante la falta de quórum reglamentario.
La maniobra fue orquestada por Patricia Bullrich, quien, al advertir que el peronismo no bajaba al recinto, instruyó a sus senadores a levantarse de sus bancas o no loguearse en el sistema para bloquear cualquier intento de votación sobre tablas que requiriera dos tercios.
La senadora argumentó que no permitirían que el kirchnerismo generara un «socavamiento al gobierno» ni someterían al funcionario a un discurso opositor de horas.
La ruptura de Esteban Bullrich
En medio del escándalo parlamentario, se conoció la carta de renuncia de Esteban Bullrich dirigida a Mauricio Macri. En el texto, el exministro de Educación calificó su decisión como «irrevocable» y fundamentó su salida en la «protección brindada a Manuel Adorni», un hecho que consideró la evidencia final de la distancia entre los principios del partido y sus decisiones actuales.
Bullrich advirtió que permanecer en el partido implicaba aceptar silencios con los que ya no podía identificarse. Su salida expone una fractura interna, ya que mientras la conducción nacional del PRO y LLA protegieron al jefe de Gabinete, sectores del propio bloque amarillo en el Senado, encabezados por Martín Göerling, impulsaban activamente la interpelación para el 2 de julio.
Un conflicto que sigue abierto
Pese al fracaso de la sesión, la situación de Adorni no ha quedado resuelta. El tema se trasladará ahora a la comisión de Asuntos Constitucionales, donde la oposición y sectores aliados cuentan con los votos suficientes para dictaminar un pedido de interpelación que podría llegar al recinto el próximo 8 de julio.
Por su parte, el propio Manuel Adorni utilizó sus redes sociales para asegurar que sigue a disposición para presentarse ante la Cámara alta en la fecha prevista para brindar su informe de gestión, buscando despejar versiones sobre una negativa a comparecer. Sin embargo, la tensión interna en el oficialismo persiste, con mensajes cruzados entre quienes buscan sostener al funcionario y quienes advierten que su permanencia paraliza la agenda legislativa del gobierno.
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