19 Oct 07:28h
En el cálido ambiente del programa ¿¡Quién sos?!, emitido este domingo en el canal de Pelado Stream y bajo la conducción de Celeste Williner, se vivió un encuentro repleto de emoción, memoria y aprendizaje. Frente a las cámaras reapareció Vivi Fornés, una mujer cuyo nombre evoca más de quince años de entrega solidaria e incondicional en San Juan. Su rostro proyecta hoy una paz distinta, el reflejo de un largo viaje interior tras rozar el límite de sus fuerzas.
Los primeros pasos de su camino comunitario se remontan al año 2001. Desde aquel entonces, Vivi organizó eventos destinados a llevar alegría a los sectores más vulnerables. Sus comienzos incluyeron festejos del Día del Niño y las inolvidables cenas de Nochebuena denominadas Alas de Navidad. Aquellas veladas reunieron a más de doscientas personas que se hallaban solas o sin un techo, con el fin de compartir una mesa común en completa armonía. «Creo que uno es así, no es que dijera hubo un factor o un disparador… me nació, lo sentí y empecé», rememoró la entrevistada.
En ese trayecto, su vehículo emblemático, una combi de color rosa, se convirtió en símbolo de empatía y trabajo social. Con ella recorrió caminos, trasladó donaciones, acompañó a grupos comunitarios y repartió sonrisas. Aquella combi representó, en sus propias palabras, la extensión de sus piernas.
El refugio y la piña a la realidad
Con el transcurso del tiempo, la labor de Vivi mutó hacia un compromiso de mayor magnitud: la apertura de un refugio para personas en situación de calle. Esta etapa significó un choque directo con realidades complejas y dolorosas. Durante quince años de intensa dedicación, su hogar y sus días quedaron absorbidos por enfermedades psiquiátricas, adicciones severas y situaciones de abandono profundo.
Incluso durante la pandemia, cuando el mundo se detuvo, el refugio mantuvo sus puertas abiertas bajo el esfuerzo continuo de Vivi y la colaboración constante de la Policía de San Juan. La entrega fue total y sin descanso, en jornadas laborales de casi veinticuatro horas diarias realizadas sin remuneración alguna.
Sin embargo, la inmersión en aquel dolor cotidiano derivó en un desgaste vertiginoso. «Ese proyecto fue como una piña a la realidad», confesó Vivi ante Celeste Williner. La sobrecarga emocional, la falta de sueño por las constantes emergencias telefónicas y el abandono de su propia salud la condujeron a un punto crítico. Vivi dejó de comer para alimentar a los demás y descuidó sus necesidades higiénicas básicas. Su vida personal desapareció por completo bajo el peso de la responsabilidad.
Tocar fondo, la pausa y el rescate personal
A los 52 años, Vivi tocó fondo. Sin recursos económicos, desalentada y sin alimentos en su mesa, comprendió que sus fuerzas se habían agotado. Tuvo que tomar la dolorosa decisión de vender su querida combi y cerrar las puertas del refugio.
Para sanar, necesitó una desconexión drástica. Durante un período de un año y medio a dos años, apagó su teléfono celular, se alejó de las redes sociales y se refugió en el afecto de sus amigos y en terapias psicológicas y holísticas. Fue un proceso paulatino de reconstrucción interior para recuperar la confianza perdida y restaurar el ánimo golpeado.
En la entrevista, Vivi reflexionó sobre las renuncias de su pasado. Se casó joven, se separó tiempo después y no tuvo hijos. Su vocación solidaria dificultó en ocasiones la consolidación de parejas, pues resultaba complejo para otros comprender su nivel de entrega. No obstante, no se arrepiente de sus elecciones, aunque reconoce el aprendizaje adquirido: «Primero me cuidaría yo, porque si vos no estás bien no podés hacer nada». Además, comprendió una enseñanza fundamental sobre el valor del sustento económico: «El dinero es libertad».
El renacer entre eventos y la paz interior
El renacimiento de Vivi comenzó tras una llamada del Consejo de Ciencias Económicas, institución para la cual trabajó durante años y por la que siente un profundo afecto. Le solicitaron apoyo en el área administrativa y en la organización de eventos. Esa oportunidad le devolvió el entusiasmo, la adrenalina del trabajo bien hecho y el placer de ver el disfrute de la gente.
Hoy en día, Vivi ha vuelto a la actividad profesional con un proyecto centrado en la coordinación de eventos. Su labor actual consiste en aliviar las tensiones de los anfitriones y cuidar cada detalle de celebraciones significativas, tales como bodas o fiestas de quince. Se enfoca especialmente en la modalidad de eventos boutique, caracterizados por una atmósfera íntima, relajada y con un sentido espiritual más profundo.
«Hoy te podría decir que estoy en mi eje», afirmó Vivi con una sonrisa calma. A través de las pantallas de Pelado Stream, Celeste Williner celebró esta nueva oportunidad para una mujer que ha vivido mil vidas en una sola, capaz de renacer para continuar su camino con alegría, madurez y serenidad.
PELADO STREAM
Sin comentarios