30 Oct 09:23h
Pocos dirigentes políticos conocen tanto la Capital como Rodolfo Colombo. Hace unos 20 años fue candidato a intendente por primera vez y el hecho de que nunca le haya tocado ganar lo califica doblemente para decodificar a ese electorado tan arisco.
Con esa autoridad, Colombo le puso paños fríos al resultado del domingo en ese municipio gobernado por Producción y Trabajo, en el que tantas expectativas había depositado el orreguismo.
Fue el único distrito donde ganó La Libertad Avanza, que quedó como tercera fuerza a nivel provincial. Fue un baldazo de agua fría para el Frente X San Juan.
Capital, como todas las capitales, siempre fue muy sensible a los vientos nacionales. Lo dijo Colombo, pero podría haberlo dicho cualquier otro referente del departamento, sin distinción de color partidario.
Tal vez ese aire de cambio que llevó a Susana Laciar a una victoria inesperada en el 2023 fue el mismo aire de cambio que esta vez se le volvió en contra.
No habría que interpretar el resultado de este 26 de octubre como un apercibimiento o un voto castigo para Susana Laciar, sino más bien como un cambio en la preferencia. Y no es una sutileza semántica.
El elector de Capital se puso a la derecha de la derecha y quien mejor interpretó ese papel a todas luces fue Javier Milei. Con sus excentricidades, con su histrionismo, con sus características inéditas, se apropió de ese extremo polarizante que hace muchos años le dijo no al kirchnerismo en la Ciudad de San Juan.
Sirve ir hacia atrás para entender la verdadera magnitud de este fenómeno. Aún cuando gobernaban intendentes identificados con el Partido Justicialista, en las elecciones de mitad del mandato raramente ganó el representante del PJ.
Fue el distrito de donde salió, sin ir más lejos, Eduardo Cáceres, que fue la revelación de aquella súper-interna de Cambiemos en el año 2013, derrotando a figuras instaladísimas como Mauricio Ibarra, Fabián Martín y Enrique Conti.
El propio peronismo buscó referentes cuyo perfil resultara compatible con este elector antiK. Los exintendentes Marcelo Lima, Franco Aranda y Emilio Baistrocchi fueron todos justicialistas, sí. Kirchneristas, de ninguna manera. La separación fue estratégica.
El capitalino no se parece al santaluceño, ni al rivadaviense, ni al chimbero o al rawsino. El capitalino mira hacia afuera, posiblemente hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con cierto anhelo de identificación metropolitana.
Igualmente sería injusto decir que no influyó en nada la gestión municipal en la elección del domingo pasado. Sería injusto con los intendentes que sí lograron defender el distrito como Sergio Miodowsky en Rivadavia, Juan José Orrego en Santa Lucía, Carlos Munisaga en Rawson o Daniela Rodríguez en Chimbas.
El Coordinador de Gabinete de Capital, César Aguilar, renunció para que la intendenta Susana Laciar pueda decidir con libertad. Todo el equipo de funcionarios se sumó a la iniciativa.
El plebiscito sucedió finalmente. Pero el turno real para Susana Laciar llegará en 2027, cuando estará forzada a ir por la reelección y ahí sí tendrá que poner en valor lo hecho a la luz de esta señal de advertencia.
Laciar estuvo, desde el momento inicial de su carrera política, enfrentada al kirchnerismo. Esa coherencia le valió la victoria en el 2023.
Tal vez el vecino de Capital, más que gestión, esté buscando política. Esa identidad inequívoca de la intendenta que se vio poco en esta campaña.
Cada vez que Susana Laciar ganó una elección o disputó cabeza a cabeza como sucedió en 2021, antes salió públicamente sin titubeos y dijo lo que pensaba. Sin medias tintas.
De esa manera, se encontró con los votantes que esperaban de ella escuchar ese tipo de mensaje. En 2025, un par de puntos se le escaparon por derecha y le pintaron el mapa de violeta. Y dolió.
A modo de conclusión: ¿Gestión? Sí, por supuesto. Pero acompañada de política, siempre.
PELADO STREAM
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