13 Nov 18:33h
El astrónomo Hugo Levato, quien actuó como veedor del proyecto original del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), desestimó las sospechas de que la antena de 40 metros varada tenga fines militares, pero advirtió que el convenio original con China caducó en junio de 2025 y no fue renovado. Ante la parálisis del proyecto por desconfianza geopolítica y burocracia, propuso un «Plan B» para que la Argentina complete la instalación por cuenta propia, con el fin de evitar que el costoso plato se deteriore en el suelo.
Caducidad legal y falta de control argentino
Levato, con una larga trayectoria al frente de CASLEO, reveló que el convenio firmado el 22 de junio de 2015 tenía una validez de diez años y venció legalmente en junio de 2025 sin renovación. Señaló una «inacción» de las tres instituciones argentinas involucradas (CONICET, Universidad Nacional de San Juan y Gobierno provincial) por no convocar a la reunión requerida para ratificar o modificar el acuerdo.
El mayor problema, según el astrónomo, no fue la intención china, sino la falta de participación y control argentino. El convenio preveía la creación de un comité directivo (tres argentinos y tres chinos) y el nombramiento de un director argentino que controlara el proyecto.
«Ese comité directivo no se reunió nunca en los diez años, y el grupo argentino […] tenía la misión ineludible de nombrar al director argentino. […] ¿Y qué es lo que faltó acá? […] Es necesario nombrar a una persona como un investigador o un ingeniero con experiencia en el tema que se ponga el proyecto al hombro y diga, ‘Este es el proyecto de mi vida’.»
Además, criticó que los chinos se pusieran a armar la antena sin un grupo de argentinos técnicos o ingenieros que controlaran y aprendieran el proceso.
Uso militar descartado
Levato fue categórico al separar el proyecto CART de la polémica base china en Neuquén. Afirmó que el temor surge de la propaganda y la asociación con Neuquén, que sí cedió 200 hectáreas a militares chinos.
En cuanto a la posibilidad de que el radiotelescopio pueda convertirse en un radar militar, el astrónomo explicó que, aunque no es correcto que un plato de 40 metros no pueda seguir objetos rápidos, sí puede hacerlo con el detector liviano colocado en el foco, y por ende, es necesario controlar su uso.
«No es que hay elementos para sospechar. […] El temor no es lo que es en este momento el radiotelescopio chino, sino lo que puede llegar a ser si nosotros no tenemos participación y no lo controlamos.»
El «Plan B» de Levato: Terminarlo sin China
Ante la paralización actual, Levato propuso un «Plan B» para evitar la pérdida del plato, que podría deformarse por micrones de precisión si queda apoyado permanentemente en el piso.
- Terminarlo Nosotros: Dado que el convenio con China murió, la Argentina debe terminar de montar el radiotelescopio.
- Uso de Expertos Nacionales: Sugirió involucrar al Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), que tiene 80 años de experiencia y los ingenieros electrónicos necesarios para construir el receptor, dejando a un lado la política interna de la Universidad de San Juan.
- Financiación Privada: Afirmó que se puede conseguir la financiación necesaria de empresas privadas sin que la Universidad Nacional de San Juan deba poner dinero.
- Propiedad: Descartó que los chinos puedan desarmar y llevarse la antena, ya que el costo y la logística serían imposibles, dejando a la Argentina en una posición favorable para negociar la propiedad una vez finalizado.
Levato concluyó que el radiotelescopio debe ser puesto en funcionamiento «con chinos o sin chinos» y reiteró que el error del acuerdo original fue el bajo porcentaje de uso para la Argentina, que debió ser 50% y 50%, considerando que el país puso la tierra, las construcciones y los servicios.
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