17 Dic 14:46h
El politólogo Sergio Guzmán, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), analizó la reciente victoria de José Antonio Kast en Chile y su inmediata alianza con Javier Milei, describiendo el fenómeno como un momento «epocal» de las derechas radicalizadas a nivel global. Durante su columna en el programa Pelado Stream, Guzmán sostuvo que estos movimientos comparten una narrativa centrada en el orden conservador que remite a finales del siglo XIX, donde se instala la premisa de un desorden social previo para legitimar el uso del poder coercitivo del Estado.
El especialista advirtió que figuras como Kast y Milei buscaron identificar «chivos expiatorios», como la inmigración o la izquierda, para posicionarse como los únicos actores aptos para reorganizar la nación.
Guzmán trazó un paralelismo histórico entre el lema de Kast —»Paz, orden y justicia»— y las proclamas de las oligarquías latinoamericanas de 1880, como el «Paz y administración» de Julio Argentino Roca o el «Orden y progreso» de Brasil. Según el investigador, esta lógica dialéctica entendió las demandas sociales y las manifestaciones como una patología social que debe ser sanada mediante la autoridad.
A diferencia de los órdenes conservadores del pasado, destacó que estas nuevas derechas obtuvieron una legitimación democrática masiva, potenciada por el uso de tecnologías que, lejos de educar, facilitaron la difusión de discursos individuales y sesgos ideológicos bajo la figura de líderes «anti-sistema».

En el plano regional, el politólogo evaluó el impacto de esta afinidad ideológica para la provincia de San Juan, especialmente respecto al proyecto del Túnel de Agua Negra. Guzmán señaló que, aunque la sintonía política entre Milei y Kast nunca fue mejor, esto no garantiza el avance de la obra.
Coincidencias similares en el pasado, como las de Mauricio Macri y Sebastián Piñera, terminaron por «cajonear» el financiamiento del BID. Para el docente, el futuro del megaproyecto depende de la visión pragmática de Kast sobre las exportaciones y de la influencia de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, en su afán de limitar las inversiones de China en el Cono Sur.
Finalmente, el investigador subrayó que el consenso social de estos sectores no fue fruto de un acuerdo democrático tradicional, sino de una construcción que presentó a las minorías ilustradas como las únicas capaces de conducir el desarrollo. Guzmán concluyó que la agenda de seguridad y el rechazo a lo colectivo priman sobre las necesidades estructurales de integración binacional.
De esta manera, el escenario actual plantea una Latinoamérica dividida en mitades, donde el éxito de las gestiones provinciales quedó supeditado a la capacidad de los legisladores para instalar temas estratégicos en una agenda nacional e internacional dominada por la euforia de la derecha radicalizada.
PELADO STREAM
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