30 Oct 09:55h
Los proveedores mineros de San Juan enfrentan un cambio de época. La explosión de la gran minería del cobre a través de Vicuña, Los Azules, Altar y El Pachón, entre otros, será muy diferente de aquel escenario del 2005 cuando iniciaba Veladero.
Esta era del cobre tiene puntos de conexión con aquellos primeros lingotes dorados, pero multiplicada por cinco o más. Esa diferencia de escalas es la que hoy interpela a todo el ecosistema local.
Las empresas proveedoras adquirieron al cabo de este par de décadas un expertise muy valioso, pero todavía están lejos de la inmensidad de escalas que van a requerir estos gigantes.
El remedio para no quedarse afuera es aparentemente el asociativismo y el contexto parece propicio para que eso suceda. Al menos es lo que se respiró este jueves en la Ronda de Negocios RIGI que convocó al Ministerio de Economía de Nación en Rosario para vincular al aparato industrial argentino de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe con estas enormes inversiones fundamentalmente vinculadas a la minería, la energía y el petróleo.
Estas grandes empresas industriales que hoy están sufriendo la caída de la actividad por la caída del consumo, necesariamente tienen que buscar un nuevo negocio para sobrevivir y ahí se presenta la oportunidad del cobre.
Por eso es que las leyes de «compre local» como la que sancionó este año la provincia de San Juan presentan un punto de conflicto.
Si a las grandes mineras se las obliga a cumplir con determinado cupo de contratación en la comunidad, eso automáticamente excluye a los competidores que vengan de afuera. Es un clamor social de larga data que la minería no se lleve todo sin dejar beneficios a cambio del recurso no renovable.
Hay un punto de encuentro entre las posturas enfrentadas. La asociación entre pymes sanjuaninas y grandes empresas nacionales es, más que una opción, un modo de supervivencia.
Como dice el Martín Fierro, «los hermanos sean unidos» o «los devoran los de afuera». Provocó mucho estrépito la compra del enorme campamento de alta montaña por parte de Vicuña a un proveedor chino, pero fue muy aleccionador para unos y para otros.
Para Vicuña representó un aprendizaje: decisiones de ese tipo siempre tendrán un alto impacto. Todavía resuenan los ecos de aquella decisión de compra.
Para los proveedores, sanjuaninos y no sanjuaninos, también dejó una enseñanza: las condiciones del mercado se desarrollan sin alambrados, a pesar de las regulaciones.
Apelando nuevamente a la sabiduría popular: hecha la ley, hecha la trampa.
Por supuesto, siempre será deseable que el Estado regule, no se desentienda y vigile que la gran minería del cobre tenga un efecto positivo para los tiempos, en esta comunidad anfitriona de los grandes capitales internacionales. Pero si esas regulaciones no están acompañadas por un clima de negocios que sea consistente, la ley puede tornarse inviable.
El presidente de la Cámara de proveedores mineros CAPRIMSA, Fernando Godoy, se manifestó en las redes de Pelado Stream a favor de que las empresas industriales de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe puedan entrar en el negocio minero.
Hace tiempo Godoy viene intentando convencer a sus pares de que solo de esa manera tendrán una verdadera oportunidad de estar a la altura de la demanda que se avecina. Como prueba de ello, ya sucedió la licitación de un tramo del Corredor Norte (Vicuña) donde la participación sanjuanina sucedió de manera vinculada a otras firmas que tienen más espalda.
Esta semana el presidente de la Cámara de la Construcción en San Juan, Ramón Martínez, lo planteó abiertamente en Pelado Stream. Dijo que la minería actual exige compromisos de miles de millones de dólares a diferencia de los proyectos como Veladero que se calculaban en cientos de millones y esto implica una escala que San Juan todavía no logra dimensionar.
Entonces ha llegado el momento oportuno de que las empresas locales muestren su capacidad técnica adquirida a lo largo del tiempo y la experiencia en el terreno y que puedan superar este déficit de escala con socios de los polos más desarrollados de la Argentina. Estas grandes empresas son las que llegan con un aparato financiero adaptado a esta magnitud, según Martínez. Parece sensato.
Para las grandes mineras, con o sin ley de proveedores locales, la vinculación con el entorno anfitrión es imperativa. No hay negocio minero en un clima de hostilidad. En los grandes foros empresarios esto se traduce en conceptos como responsabilidad social empresaria, licencia social y una cantidad de conceptos que apuntan exactamente a lo mismo: el negocio solo es posible en un clima virtuoso, armónico y de desarrollo compartido.
No es una cuestión de carácter ideológico. No es de izquierda ni de derecha. Simplemente es el signo de los tiempos.
PELADO STREAM
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