15 May 13:44h
La vida de Nicolás Jofré era la de un joven sanjuanino de 29 años llena de proyectos y esfuerzo cotidiano. Trabajaba incansablemente como repartidor para «juntar una moneda» y brindar lo mejor a sus dos pequeños hijos. Sin embargo, esa trayectoria de vida fue truncada de manera absurda la madrugada del 8 de febrero de 2025, cuando un automovilista alcoholizado se cruzó en su camino.
El bautismo más triste
Aquel viernes por la noche, Nicolás realizaba su último reparto. Tenía un motivo especial para estar feliz: al día siguiente era el bautismo de su bebé de seis meses. Jazmín, su hermana, recordó con dolor en el programa Pelado Stream que “él estaba muy entusiasmado con el bautismo… era la locura que tenía”.

El destino lo encontró en calle Rodríguez, en Chimbas. Allí, Antonio Ceferino Silva, quien conducía un Renault 12 con tres veces más alcohol en sangre de lo permitido, realizó una maniobra imprudente e impactó de lleno contra la moto de Nicolás. Mientras el joven yacía herido en el pavimento, los testigos afirman que Silva intentó huir a pie. A la víctima le robaron sus pertenencias y documentos mientras esperaba auxilio.
Tres días de lucha y un adiós desgarrador
Nicolás ingresó al hospital con un diagnóstico devastador: su cadera estaba partida en dos y sufría una hemorragia interna incontenible. Su madre, Vanesa Jofré, quien lo tuvo a los 16 años y creció junto a él, describió el vínculo que los unía: “Nico fue mi amigo, mi compañero… crecimos juntos. Era mi hijo, mi amigo, mi hermano”.
Tras tres días de agonía, el 11 de febrero, su corazón no resistió más. Vanesa relató el momento más difícil de su vida al tener que informar a su familia: “Tenés que tener la fuerza para salir y decirles que falleció, que ya no va a volver y tenés que aceptarlo vos también”.
El laberinto de la injusticia
Para la familia Jofré, el dolor de la pérdida se vio agravado por el accionar judicial. Silva recibió una condena de tres años de prisión en suspenso y ocho de inhabilitación para conducir, a pesar de tener una probation previa por robo que la justicia pareció ignorar inicialmente.

La impotencia creció cuando Jazmín descubrió al condenado manejando una moto en diciembre de 2025, desobedeciendo la orden judicial. “Me da impotencia que hagas las cosas bien… lo encuentre, lo grabe y me dan esta respuesta. ¿Qué puedo esperar de la justicia?”, se lamentó Jazmín luego de que el juez le otorgara a Silva prisión domiciliaria por solo 30 días tras esta infracción.
Un presente de ausencias
Hoy, la familia de Nicolás lucha por encontrar un poco de paz en medio de un proceso que sienten que les da la espalda. Mientras sus hijos crecen sin su padre, Vanesa se refugia en los recuerdos y en una esperanza que se resiste a morir: “Me convenzo todos los días de que en algún momento él va a venir, me va a golpear la ventana porque él tenía esa costumbre… me decía: ‘Vieja, ya está el agua, traje la semita’”.
La historia de Nicolás es el grito de una familia que solo pide que el responsable cumpla su condena en el penal. Como sentenció su hermana ante la amarga diferencia de realidades: “Mi hermano está en un cajón en un cementerio bajo tierra… y el asesino está en su casa, desayunando con su familia”.
PELADO STREAM
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