La estratégica ¿división? de Uñac y Giménez por Glaciares

09:20h

Para sorpresa de algunos, los senadores peronistas Sergio Uñac y Celeste Giménez votaron divididos acerca de la Ley de Glaciares. El ex gobernador lo hizo de manera positiva, ajustado a la instrucción del Partido Justicialista de San Juan, mientras la joven militante de La Cámpora lo hizo en contra, fiel a la postura mayoritaria del bloque Unión por la Patria.

Mucho cuidado con interpretar esta división como una fractura. Fue, en todo caso, una estrategia cuyos hilos resultan visibles fácilmente.

La modificación de la Ley de Glaciares fue una materia pendiente de los distintos gobiernos provinciales desde el origen mismo de la sanción, en el año 2010. Tanto fue así que José Luis Gioja apuró su propia ley provincial para tener un resguardo antes de que la dupla Miguel Bonasso y Daniel Filmus le arrebatara las competencias originarias a San Juan.

Por acciones como esta, Gioja cargó con varios apodos, todos orientados a su cercanía con las empresas mineras. Googleen chicos: el entonces gobernador llegó a decir públicamente «¡Me cago en la Barrick!» cuando debatía con Greenpeace precisamente por aquella controvertida Ley de Glaciares.

A Cristina Fernández de Kirchner tampoco le gustó aquella norma restrictiva. Al frente del Poder Ejecutivo Nacional, ella firmó el veto de la primera versión sancionada por el Congreso. Pero luego, ante la insistencia de los propios senadores y diputados, terminó promulgando y publicando en el Boletín Oficial.

Después de Gioja vino Uñac. El sucesor también llevó reiteradamente a Buenos Aires el reclamo de corregir la Ley de Glaciares, pero nunca fue escuchado. Le tocó a Marcelo Orrego transitar este periodo libertario, bajo la conducción de Javier Milei, para que finalmente la política se atreva a dar esa discusión ingrata e impopular.

Si hasta el Papa Francisco posó con la bandera de «El agua vale más que el oro», la consigna está clarísima y no necesita mucha explicación. Para entender la modificación de Glaciares hace falta leer y analizar finamente las cosas. Como dirían los tuiteros: «mucho texto».

Que Uñac haya votado a favor de los cambios entonces es coherente con su propia historia. El problema del senador es que la historia lo pone del mismo lado que Javier Milei, justo cuando el sanjuanino transita por su momento de mayor cercanía con Cristina y La Cámpora.

Habría que ser muy incauto para interpretar que Uñac se distanció del kirchnerismo por la minería y los glaciares, si a la propia CFK nunca le gustó la polémica ley Bonasso-Filmus.

¿Qué se hace en estos casos? ¿Jugar a dos puntas tal vez? ¡Bingo!

El voto de Giménez en contra de la reforma de la Ley de Glaciares debe entenderse como un gesto del propio Uñac. A fin de cuentas, él la hizo senadora a la dirigente camporista en 2023.

Difícilmente el PJ nacional, que conduce CFK desde su prisión domiciliaria en San José 1111, salga a escrachar a los senadores que votaron afirmativamente la modificación que lleva la firma de Milei. En tal caso, caería en desgracia no solo Uñac sino también la ex gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci.

No pasará. No fue una defección. Fue simplemente una estratégica división. Ni más ni menos que lo que pasó con el RIGI en 2024, cuando Uñac se permitió votar en contra de ese régimen de incentivos a las grandes inversiones, pero mandó a sus tres diputados nacionales (Walberto Allende, Fabiola Aubone y Jorge ‘Koki’ Chica) a votar a favor.

Es política.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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