La crisis de la lapicera en el PJ sanjuanino

09:37h

Desde el 17 de octubre de 1945 en adelante el peronismo se edificó en torno de la figura de un conductor. A diferencia de otras fuerzas políticas, la horizontalidad y el estado de debate permanente no funciona puertas adentro del movimiento. Puede haber internas, de hecho las hay, pero forzosamente se necesita un acomodamiento para responder a una pregunta vital: ¿quién manda?

Ese es el nudo de la cuestión por estas horas en el partido que gobernó la provincia ininterrumpidamente durante 20 años. ¿Quién manda? Cuando el interrogante admite más de una respuesta, hay problemas.

La división cantada del bloque justicialista este jueves en la Legislatura será una prueba más en línea con la conducción dudosa.

En la víspera de la sesión, el líder de la CGT y referente de Dante Gebel, Eduardo Cabello, anticipó que acompañará la iniciativa orreguista de emitir deuda para financiar la obra pública. Sus razones son bastante obvias: todo lo que genere demanda de mano de obra para la construcción, bienvenido sea.

Cabello estuvo el viernes pasado en el locro que invitó Sergio Uñac en Pocito. A esa reunión con profusa galería de fotos asistieron casi todos los intendentes, casi todos los diputados provinciales y todos los legisladores nacionales más la inmensa mayoría de los presidentes de juntas departamentales.

Uñac pudo ostentar esas imágenes incluso en medios de alcance nacional. No es el presidente del partido, pero su poder de convocatoria interno goza de buena salud. Aunque después haya cuchicheos por lo bajo.

Un asistente a ese encuentro le confesó a este periodista que había concurrido porque, bueno, integraron el mismo espacio en las listas de 2023, pero hoy las cosas son diferentes y Uñac no conduce. ¿Ah no?

La aparente contradicción entre el nivel de la convocatoria y el desconocimiento posterior en voz baja apoya la idea original de esta columna: el nudo del peronismo es precisamente no haberse ordenado más allá del formalismo de renovar las autoridades partidarias en 2024.

El triunvirato integrado por Juan Carlos Quiroga Moyano, Graciela Seva y Fabián Aballay funciona como articulador de reuniones y rondas de diálogo. Pero se nota la abstinencia de un jefe que ordene, como fue Uñac. Como fue José Luis Gioja.

El presidente del Congreso Provincial del PJ, el concejal capitalino Ariel Palma dijo el lunes pasado en Pelado Stream que plantear ‘Uñac conducción’ no es ‘el título’ en esta ocasión.

Es, fundamentalmente, una incomodidad, porque garantiza la perpetuación de aquella interna inagotable entre uñaquismo y giojismo, a la que se sumó hoy otra vertiente de los que vienen empujando por la renovación generacional.

Hablar de renovación generacional no es solo una cuestión de edades, porque de hecho Uñac está apenas arriba de los 50 años de edad. Es, primero, una cuestión de nombres. Ahí están empujando fuertemente los intendentes.

Sin embargo, los intendentes tienen un corsé importante: ninguno es más que el otro y todos padecen la no correspondencia política con el gobierno de turno. Las vacas están flacas. Los recursos acotadísimos. Las chances de lucirse son muy discretas.

En este contexto, asoma por el peso de su territorio Carlos Munisaga. Fue uno de los ausentes al convite de Uñac. Como tampoco estuvo el chimbero Fabián Gramajo, a pesar de que sí asistió la intendenta Daniela Rodríguez. Pese a las diferencias, ella sigue integrando el espacio ‘Chimbas te quiero’.

Todas estas disquisiciones no son por puro romanticismo político. Hay una disputa de poder en el umbral del 2027 electoral. Llegará el momento de conformar listas y lotear lo que le toca a cada uno. ¿Quién será el decisor final? ¿Quién tendrá poder de veto? Hay nombres propios. Algunos se mencionaron en esta columna. Pero ya no es lo que era. No hay una lapicera. Hay varias.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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