29 Oct 13:08h
Donald Trump y Xi Jinping se reunirán en Asia esta semana en un movimiento sorpresivo de diplomacia internacional, confirmando que la competencia hegemónica entre Estados Unidos y China es una «competencia gestionada». La reunión se concretará en el marco de la gira de Trump por Asia, donde se celebra la cumbre de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN), en la cual la influencia tecnológica y la puja por recursos estratégicos en un mundo hiperconectado representan la clave de la disputa.
El encuentro tendrá como objetivo principal de Estados Unidos bajar la intensidad de la contienda dialéctica y comercial que el propio Trump inició, evitando un descalabro en la economía global. El politólogo Sergio Guzmán, en la columna de Pelado Stream, explicó que este accionar de Trump se lee como diplomacia pragmática, donde la figura del expresidente estadounidense, conocido como un gran lanzador de títulos mediáticos y negociador, busca un intercambio de tecnología y materias primas estratégicas (como tierras raras, litio y otros minerales) por las que también pugna en otras regiones, incluida Latinoamérica.
Para China, la reunión representa una oportunidad para no mostrarse como un actor duro, sino como uno flexible con canales de comunicación abiertos, logrando que Trump «viniera al pie» después de las tensiones generadas. Este acercamiento, sin embargo, genera inquietud en socios de Estados Unidos como los países del ASEAN y Japón, quienes temen que Trump pueda resignar algo de su seguridad regional.
Guzmán advirtió que las sobreactuaciones ideológicas en el alineamiento con cualquiera de las potencias pueden ser perjudiciales. En este contexto, la interdependencia económica es un factor insoslayable, ya que las cadenas de suministro no se pueden cortar de la noche a la mañana. China, a diferencia de la tradicional política del «garrote» estadounidense, utiliza una seducción basada en la inversión en puertos, túneles, rutas y megaproyectos (incluido el radiotelescopio CART en San Juan), replicando de manera moderna el modelo extractivista que aplicó Inglaterra en América Latina en el siglo XIX, mientras que el interés por recursos estratégicos como el agua dulce de Sudamérica mantiene en alerta la región.
PELADO STREAM
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