23 Oct 12:02h
Francisco Zito logró construir una marca personal que trasciende las fronteras de Argentina. Su historia comenzó con el juego más simple y la audacia de un niño. En una entrevista en Pelado Stream, el artista textil relató que su fascinación por la moda se manifestó desde muy chico, cuando aprendió a manipular la tijera y el encendedor.
Contó que a los cuatro años le robó una muñeca Barbie a su hermana, cortó un cuadrado y le hizo un círculo para crear su primera prenda, lo que marcó el inicio de una obsesión por la vestimenta. Fue el principio de un largo recorrido lleno de creaciones.
La infancia de Zito, marcada por el atrevimiento, dio paso al profesionalismo a la temprana edad de quince años. El diseñador recordó que la primera vez que le pagaron por una de sus obras fue gracias a la abuela del novio de su hermana, quien vio una túnica de gasa que él le había hecho y quedó maravillada. Esta mujer lo contactó y le pagó la suma de cien pesos de 1992, que representaba un monto significativo en la época, por encargarle dos camisones.
El punto de inflexión en un Jueves Santo
Aunque el trabajo era remunerado, al principio era un juego o un hobby para Zito. Era un buen estudiante, asistía al Centro Polivalente de Arte e incluso cursaba Arquitectura y Diseño Industrial. Sin embargo, su camino tomó un giro dramático y definitivo un Jueves Santo.
A los diecinueve años, mientras dormía la siesta, tuvo una epifanía. Al despertar y encontrar a sus padres tomando mate, les anunció que dejaba los estudios para dedicarse a la costura. Aunque su madre lo desafió preguntándole si «iba a coser toda la vida», el diseñador respondió afirmativamente. Tres años después de comenzar a facturar y sin depender económicamente de sus padres, dio su gran paso.
En 1996, a sus veintiún años, Zito organizó y presentó su primera colección en un bar muy popular de San Juan llamado Urquiza. Este evento fue un «punto de partida» fundacional para su carrera, un momento de lanzamiento al mercado que lo definió como un diseñador dramático, en el sentido de que cada obra cuenta una historia, con una narrativa llena de signos y símbolos.
Trascendencia y definición artística
Zito, quien hoy se define a sí mismo como un artista textil o un escultor que trabaja con la tela, recientemente trascendió las fronteras al ser invitado al Asunción Fashion Week. El diseñador sanjuanino agradeció que esta fue una invitación «real» y que no implicó costos de participación, algo que, según él, no suele suceder en el ámbito de la moda.
En cuanto a su oficio, Zito aclaró la diferencia entre el diseñador, quien transmite una idea del papel, y el modisto, que incluye el corte y la costura. Él se dedica principalmente a la alta costura: ropa hecha totalmente a medida. Reveló que un momento de gran emoción ocurrió cuando la novia que vistió en 1999 regresó con su hija para encargarle su vestido de novia veinticinco años después.
Sobre la vulnerabilidad de su industria, Zito afirmó que la moda es «totalmente sensible» a la realidad social, política y económica. Sin embargo, cree que las crisis, a las que está acostumbrado a vivir en Argentina, lo hicieron más creativo.
En el aspecto más personal y profesional, el sanjuanino ha sido un gran defensor de la autonomía de su trabajo, dejando en claro que no acepta canjes por vestir a celebridades; si lo hace es únicamente a modo de regalo para quien él quiere, manteniendo así la seriedad de su obra.
Además, compartió que tuvo una gran experiencia de extensión social en el Servicio Penitenciario Provincial, un lugar donde encontró un gran «capital productivo y creativo» y donde también pudo ver las miserias del ser humano, una etapa de la que tampoco se arrepintió.
PELADO STREAM
Sin comentarios