11 Nov 09:10h
Allá en noviembre del año pasado, el intendente de Rivadavia, Sergio Miodowsky, se atrevió a decir en una entrevista con este periodista, con cámaras y micrófonos encendidos, que había que sondear un frente electoral con La Libertad Avanza. Fue una opinión suya, personalísima.
Pero Miodowsky no es cualquier dirigente. Fue uno de los coordinadores de campaña en 2025. Por lo tanto, su postura nunca fue una palabra tirada al viento. El gobernador Marcelo Orrego optó por defender la autonomía de su partido, Producción y Trabajo. Puso a su vice, Fabián Martín, como candidato. Jugó con lo mejor que tenía. El resultado no fue el esperado.
‘Con el diario del lunes, hubiese sido otro el resultado’, dijo Miodowsky este lunes en Pelado Stream. ‘Pero no hay que mirar para atrás’, sostuvo. Bueno, solo un poquito nomás.
Comerciante de oficio, vendedor de autos, Miodowsky dijo que por una razón el parabrisas es más grande que el retrovisor: para mirar hacia adelante. De todos modos, reconoció que el espejito está ahí. Y de vez en cuando hay que echar un vistazo. Aunque sea de reojo.
Ese retrovisor ratifica su punto de vista original. Al día de hoy, Miodowsky sostiene que la mejor chance de Producción y Trabajo era asociarse a La Libertad Avanza. Lo que no dice en público es el costo que hubiese tenido una medida semejante.
El primero de ellos era pintarse de violeta, como sucedió en Mendoza y en San Luis. Orrego prefirió conservar su identidad. Eligió el naranja y le tocó, inesperadamente, quedar tres puntos por debajo del peronismo. La división de votos con los libertarios le terminó jugando a favor a Cristian Andino.
El otro costo asociado a una alianza con La Libertad Avanza era, posiblemente, conformarse con el segundo lugar en la lista. En tal caso, el candidato en primer término hubiera sido Abel Chiconi y Orrego podría haber colocado al siguiente. Claramente no era una posición para Fabián Martín, sino para un dirigente de menor calibre.
Solo hubiera tenido sentido si ganaban por una diferencia suficiente como para colocar dos diputados. Siempre será una incógnita cómo hubieran sucedido las cosas, en una hipótesis semejante.
Para Miodowsky, en caso de alianza entre Producción y Trabajo y La Libertad Avanza, las dos bancas estaban aseguradas. Orrego podría haber festejado, ya convertido en un libertario más.
Ese es el otro punto crítico, hablando de mirar hacia adelante. ¿Una sociedad política con Javier Milei garantizaba al gobernador de San Juan un trato diferente hacia adelante? Por lo pronto, obligaba a sus diputados a integrarse al bloque libertario y a acompañar a libro cerrado toda iniciativa de la Casa Rosada, sin objetar una coma.
Esa fue siempre la pretensión de los mileístas: sumar votos propios, sin tener que negociar con aliados cada vez que se presentara la ocasión.
Al jugar con autonomía, Orrego pagó el costo de que le pintaran la provincia de celeste. Fue un trago amargo. Pero, no todo fue pérdida. En su provincia le ganó a La Libertad Avanza, que quedó en tercer puesto y tuvo un achicamiento notable de votos en comparación con 2023.
Pasadas las elecciones, el gobernador pudo volver a Buenos Aires como un posible aliado con el que hay que conversar. Esa instancia de negociación se abrirá en cada debate parlamentario, gracias a que Orrego no entregó sus legisladores automáticamente por un pacto electoral.
Volviendo a la metáfora del parabrisas y el retrovisor, tal vez Miodowsky haya tenido razón. Tal vez una alianza con los libertarios le habría permitido festejar a Orrego el domingo 26 de octubre como no pudo festejar.
Pero lo que importa ahora es el parabrisas. Es decir, el camino hacia adelante. Allá, en el horizonte, está el 2027. Para llegar a ese destino, habrá que transitar los dos años más críticos de toda gestión: cuando se acerca el final y hay que tantear la reelección.
Tanto Milei como Orrego estarán forzados a medir escenarios para continuar en el poder. Tanto uno como el otro tendrán al peronismo en la vereda de enfrente, acechante, esperando el primer resbalón para pegar el zarpazo.
Orrego no tiene un referente nacional. Está absolutamente liberado para entenderse con Milei. O con cualquier otro que aparezca en el tablero. Porque esto es Argentina.
PELADO STREAM
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