29 May 09:54h
A primera vista, proponer la candidatura presidencial de Mauricio Macri en 2027 significa dividir el voto antiperonista y, en consecuencia, perjudicar la reelección de Javier Milei. Pero la política siempre demanda una mirada más profunda. La superficie puede ser engañosa.
Por eso ya circula, en San Juan al menos, una lectura positiva acerca del operativo clamor por Macri 2027. Indica que la maniobra sería colaborativa con Milei, aunque no parezca.
Esta lectura, instalada ya en algunos sectores del orreguismo, sostiene que así como en 2023 los votos que obtuvo Patricia Bullrich en primera vuelta fueron directamente a Milei en el balotaje, de idéntica manera funcionaría el caudal que logre Macri en 2027.
Los votantes de Bullrich de ninguna manera iban a optar por Sergio Massa, el candidato peronista que arañó los 37 puntos en primera vuelta. La ingeniería electoral se diseña a partir de los antecedentes.
Por supuesto esta especulación parte de algunas presunciones innegociables. La primera de todas es que Milei siempre correrá con ventaja en relación a cualquier otro candidato no peronista. Por lo tanto, Macri -o cualquier otro dirigente del PRO- no sería una amenaza excepto por la división del electorado.
Al menos una parte del orreguismo -donde está inserto el PRO, valga la aclaración- entiende que la caída de Milei en las encuestas obedece a cierto hartazgo por los modos y los escándalos de $Libra, ANDIS, el 3% y Adorni, entre otros. Frente a eso, Macri vuelve al ruedo con el discurso de restaurar la institucionalidad sin volver al ‘pasado kuka’. Se ofrece como una salida intermedia.
En esta línea argumental, si Macri no apareciera en el horizonte, ese voto desencantado de Milei podría dejarse tentar por alguna versión del peronismo moderado. Ya sucedió en el pasado. En definitiva, así llegó al poder Alberto Fernández en 2019.
Claro que para que esta lógica del PRO como brazo colector de votos de centroderecha y derecha para colaborar con Milei en segunda vuelta funcione, tendrían que alinearse otros factores. Por ejemplo, limitar el crecimiento del peronismo vía Axel Kicillof o cualquier otro, incluido Sergio Uñac.
El coto al crecimiento del peronismo podría venir desde la izquierda. La alta imagen positiva de Myriam Bregman es mirada con cierta preocupación desde el PJ. Por eso circularon por redes sociales algunas imágenes generadas con IA que promueven la fórmula Kicillof-Bregman 2027. Spoiler: no pasará.
De todas maneras, así como el voto PRO es muy compatible con el voto libertario, el voto de la izquierda debería serlo con el peronista, aunque no sean lo mismo.
Vale recordar las condiciones para que Milei sea o no reelecto el año que viene. La primera hipótesis sería que arrase y alcance el 45 por ciento de los votos. En tal caso, sin importar la diferencia de votos con la segunda fuerza, tendrá asegurado su segundo mandato hasta 2031.
Pero hoy las encuestas dicen que difícilmente Milei pueda obtener 45 puntos. Entonces entra en juego otra hipótesis: que alcance 40 puntos y le saque una diferencia de 10 puntos a la segunda fuerza. También será difícil un rendimiento de tal magnitud.
En cualquier otro caso, habrá balotaje entre los dos primeros. Se presume que Milei siempre estará en esa pulseada final. El final dependerá de quién tenga enfrente. Y cómo se distribuyan los votos huérfanos de los que quedaron en el camino.
Es ahí donde juega la especulación de Macri al servicio de Milei. Parece ciencia ficción, ¿verdad? Anótenlo, por las dudas.
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