El mandato histórico de Orrego frente a Milei

14:09h

Históricamente la relación de San Juan con Nación fue asimétrica, no importa quién fuera el gobernador ni el presidente de turno. La alta dependencia de los recursos federales hizo que esta provincia tuviese que golpear puertas en Buenos Aires, a veces con mejor suerte que otras.

El éxito de los caudillos cuyanos en esta tierra estuvo atado a su habilidad para tirar la manga.

A Marcelo Orrego le caben las generales de la ley, con una salvedad: Javier Milei cerró el grifo de fondos casi por completo y el goteo de la coparticipación se achicó al compás de la caída de la recaudación. Todo mal.

El gobernador sanjuanino sigue cuidando con mucha delicadeza su relación con la Casa Rosada. Aunque hasta ahora los gestos de reciprocidad hayan sido casi nulos, una pelea con Nación traería consecuencias.

El caso más fresco en la memoria local es el de Alfredo Avelín. Su confrontación con el entonces ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, durante la presidencia de Fernando De la Rúa, le costó la asfixia económica y la cesación de pagos. Luego sucedió la destitución.

Después vinieron los 20 años de gobiernos justicialistas, primero José Luis Gioja y luego Sergio Uñac. Gioja tuvo que entenderse con los Kirchner. Fueron años de bonanza económica o ‘viento de cola’. Uñac debió acordar con Mauricio Macri, a pesar de las diferencias políticas.

Esa postura le costó el mote de ‘Uñacri’. Se lo pusieron algunos militantes peronistas más afines con Gioja que no le perdonaban el trato amistoso con el presidente amarillo. En tanto el uñaquismo contestaba con una afirmación: ‘No jodamos, el Flaco hubiera hecho lo mismo’.

Tras la derrota del justicialismo, llegó otro peronista, Orrego, inscrito en Juntos por el Cambio. El gobernador accedió al poder con una renguera: se quedó sin paraguas nacional. Su espacio se disolvió. Por eso se refugió fuertemente en la provincia, donde rápidamente robusteció los acuerdos políticos que le permitieron construir una mayoría propia en la Legislatura.

Pero a nivel nacional, Orrego quedó muy expuesto frente a la potencia libertaria que hizo economía ajustando a las provincias. Sin embargo, la ley de la gravedad lo hizo confluir con el conjunto de gobernadores, sin distinción de color político, este martes en el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

En primer plano, Marcelo Orrego. Fue este martes en la sede del CFI.

Por supuesto Orrego no tiene nada que ver con el bonaerense Axel Kicillof o el formoseño Gildo Insfrán. Sin embargo, compartieron mesa. ¿Por qué? Porque Milei los puso a todos del mismo lado, a fuerza de tanta motosierra.

El problema de los gobernadores es, para todos, el mismo: la caída de la coparticipación y la eliminación de toda otra partida para obras públicas, salud, educación o seguridad. La Casa Rosada no hizo distinción entre unos y otros, a pesar de que tuvo gestos disimulados con algún gobernador en ocasión de necesitar sus votos en el Congreso.

Orrego ni siquiera hizo un posteo sobre lo conversado en esa cumbre del CFI, como sí lo hizo, por ejemplo el riojano Ricardo Quintela. El sanjuanino tampoco hizo una declaración ante la prensa destacada en el lugar, como sí hicieron el chubutense Nacho Torres y el rionegrino Alberto Weretilneck.

Sin embargo, Orrego estuvo. Porque en ese lugar puede compensar la asimetría de San Juan frente a Nación. Si los gobernadores conforman un bloque más o menos homogéneo, a pesar de las diferencias partidarias, Milei podría empezar a mirarlos y a tratarlos de otro modo. O no.

Lo cierto es que si Orrego jugara en soledad, quedaría en posición mucho más débil que si apareciera en un tándem con colegas de provincias consideras como las hermanas mayores. Mendoza, sin ir más lejos. No por nada el gobernador Alfredo Cornejo fue designado como el portavoz de los mandatarios para pedir una reunión con el presidente y plantear el problema de los recursos.

A Cornejo nadie le podría imputar ser kirchnerista. Todo lo contrario. Su cercanía con Patricia Bullrich debiera jugarle a favor. Pero, más allá de la proximidad ideológica con los libertarios, le aprieta el cinturón. Igual que Kicillof, Insfrán o Quintela. Igual que Orrego.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
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