El alma de los campeones: el emotivo testimonio de los hermanos Vargas en ‘Focus Mental’

18:06h

La natación de alto rendimiento no solo moldea cuerpos, sino también el espíritu humano. En una conmovedora emisión de «Focus Mental» por Pelado Stream y bajo la conducción de la psicóloga Isabel Galleguillo, los destacados nadadores sanjuaninos Felipe y Valentín Vargas abrieron sus corazones. Los deportistas que vistieron la camiseta de la Selección Argentina durante una década, compartieron los sacrificios familiares, las duras rutinas de su juventud y el complejo proceso de reconstrucción de su identidad fuera del agua.

La transición hacia el retiro del alto rendimiento representa, en la psicología del deporte, una transmutación profunda de la identidad. Felipe confesó la dificultad de este camino, el cual madura desde la época de la pandemia: «Es como tirarse al vacío porque es algo que estaba tan sostenido».

Sin embargo, ambos hermanos lograron edificar una «carrera dual» al complementar el deporte con sus estudios universitarios. Hoy, ambos son licenciados en Educación Física, entrenadores e instructores, un logro que les permitió amortiguar el impacto del retiro. Esta disciplina académica los consagró como abanderado y escolta en sus respectivas etapas escolares.

Detrás de las medallas nacionales e internacionales existe una historia de amor y entrega incondicional por parte de sus padres. Los hermanos recordaron que su familia utilizó el mismo automóvil durante veinte años para destinar cada recurso económico a sus entrenamientos y viajes competitivos, los cuales sustituían a las vacaciones tradicionales.

Valentín revivió la extenuante rutina de aquellos días: la alarma sonaba a las 4:30 de la mañana para entrenar de 5:00 a 7:00, antes de asistir a la escuela o la facultad. Al regresar a casa, una breve siesta precedía al turno vespertino. «Nuestros amigos no estaban en la misma sintonía. Te hace repensar muchas cosas… ¿para qué ver a nuestros viejos que se levantaban a la par nuestra?», reflexionó Felipe sobre la soledad de esos años y el valor del esfuerzo compartido.

Uno de los instantes más emotivos de la entrevista ocurrió con la reproducción de un mensaje de audio de Silvia Maldonado, la histórica entrenadora de la provincia. Silvia, a quien los hermanos definen como su «segunda mamá», los vio crecer desde sus primeros nacionales infantiles y preinfantiles. Entre lágrimas, Valentín expresó: «Prácticamente nos crió como un hijo… ha sido fundamental en nuestra carrera deportiva». Felipe añadió que gran parte de su trayectoria se la deben a ella, a quien describió como un pilar y una líder con «las palabras justas».

La complicidad de los hermanos Vargas se trasladó a las piletas, donde forjaron una estrategia única. Felipe comenzó su trayectoria en pruebas de fondo (resistencia en 800 y 1500 metros), lo cual le valió el apodo de «Gasolina» por su ritmo constante, mientras que Valentín era un velocista nato en 50 y 100 metros espalda. No obstante, las limitaciones de entrenamiento en San Juan los impulsaron a competir juntos en los 200 metros espalda. De esta manera, se convirtieron en rivales y sparrings mutuos bajo el agua.

En el Campeonato Argentino de 2011, lograron un hito sin precedentes al clasificar juntos al Sudamericano, cada uno con el título de su respectiva categoría. «Ver el sacrificio que hizo… competir juntos en la misma prueba y clasificar la primera vez al sudamericano juntos fue una experiencia hermosa», rememoró Valentín.

Tras recibirse en su provincia, los nadadores vivieron un sueño europeo al deparar en el club francés Canet 66 entre 2017 y 2018. Allí experimentaron la infraestructura de primer mundo y un sistema escolar integrado. Felipe relató una anécdota significativa: cuando un nadador de 17 años desaprobó la materia de física, el presidente del club coordinó de inmediato un tutor particular para el domingo dentro de las instalaciones, de modo que el joven rindiera con éxito el lunes.

Este nivel de profesionalismo contrastó con las duras condiciones de su San Juan natal. Los Vargas recordaron que entrenaban bajo el rayo del sol en una pileta de 25 metros para luego competir a nivel nacional en piletas olímpicas de 50 metros. «Si hubiéramos mejorado esas cosas… capaz que sí hubiéramos tenido el broche de oro que nos faltó de ir a un juego olímpico», admitió Felipe al reflexionar sobre la falta de infraestructura local.

La plenitud física y mental de los nadadores se situó entre los 19 y 22 años. A pesar del parón de ocho meses debido a la pandemia en 2020, la pasión nunca se extinguió. En 2023, con casi 30 años, retornaron a las competencias europeas sin la presión del pasado y con marcas similares a sus mejores tiempos. Para soportar la inmensa exigencia física y la soledad del agua, donde la mente es la única compañía, los hermanos destacaron el rol del psicólogo deportivo.

«Hay que sobrepasar diferentes etapas que quizás el psicólogo deportivo también tiene que estar presente para acomodar esos puntitos», puntualizó Valentín, al recordar el apoyo profesional que recibieron durante su estadía en Francia cuando la nostalgia por la familia se hacía sentir.

Hacia el cierre del programa, los Vargas dejaron un mensaje lleno de esperanza para las familias y los jóvenes deportistas. Felipe instó a los padres a «que realmente hagan la inversión de tiempo y de plata» en la educación y el deporte de sus hijos, pues cosecharán grandes frutos en el futuro.

Por su parte, Valentín alentó a la juventud a «creer en grande, a soñar que todo se puede lograr». Con la sabiduría que regalan los años, estos dos gigantes de la natación demostraron que el verdadero triunfo no reside únicamente en la medalla colgada, sino en los valores y la resiliencia que permanecen para toda la vida.

PELADO STREAM

Redacción PeladoStream
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