04 Mar 09:05h
‘En medio de la peor crisis, decidimos no detener la obra pública’, dijo el gobernador Marcelo Orrego este martes en la inauguración de una escuela de nivel inicial en Ullum. Valorar lo hecho, a pesar de la escasez, se convirtió en una muletilla para la gestión provincial. No es para menos, la motosierra libertaria le pegó fuerte a la provincia.
Este mismo martes el diputado entrerriano Guillermo Michel, cuantificó la magnitud del azote para los gobernadores. Solo en el primer bimestre de este año perdieron un billón de pesos por la caída de la coparticipación.
Por ese ajuste brutal, San Juan recibió unos 30 mil millones menos entre enero y febrero. Es prácticamente lo que cuesta la obra de la nueva Terminal de Ómnibus, que el gobierno acaba de poner en pausa hasta mediados de año, según le dijo el ministro de Infraestructura Fernando Perea al medio 0264 Noticias.
Sobran las aclaraciones, ¿verdad?
La carestía es y será el signo de esta gestión. A Orrego le tocó la peor época de vacas flacas que se recuerde, desde aquel triste 2001-2002. Los gobiernos justicialistas tuvieron abundantes recursos nacionales por fuera de la coparticipación no solo para obra pública sino para una variada gama de programas.
José Luis Gioja convivió con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, mientras que a Sergio Uñac le tocó Mauricio Macri y después Alberto Fernández. Está clara la diferencia entre los dos primeros y los dos segundos presidentes, en materia de recursos. Los K estuvieron muy holgados, no así los sucesores. Pero en cualquier caso, sin distinción, el trato hacia las provincias fue mucho, mucho más generoso que el destrato de Javier Milei.
A lo hecho, pecho.
Orrego tiene que administrar lo que le toca, encendiendo una velita para que la gigantesca minería del cobre haga los desembolsos prometidos e incluso algún adelanto de regalías para inyectar cuanto antes. El resto es remachar un mismo latiguillo: austeridad.
El problema es que la austeridad no es compatible con, por ejemplo, la negociación salarial. Este miércoles se retomará la paritaria docente luego de una fuerte manifestación realizada el lunes pasado, primer día del ciclo lectivo 2026.
Fue una protesta dirigida hacia el ajuste de Milei, pero también impactó en la administración provincial. Los sindicatos le entregaron un petitorio al secretario general de la Gobernación, Emilio Achem. Con el gobierno provincial hay diálogo, pero el diálogo no sustituye a la plata, como ya se explicó en esta misma columna el día anterior.
Mientras Orrego inauguraba la nueva escuela en Ullum y anunciaba que tiene otras 10 obras parecidas en ejecución, a pesar de la caída de los recursos, en Pelado Stream se presentaba en sociedad la nueva secretaria de Cultura, Analía Vilches.
La funcionaria que tomó el lugar que dejó vacante el músico Eduardo Varela, llegó con una cualidad distintiva: integra la camada original del orreguismo santaluceño.
Vilches se inició en la política a fines de 2010-principios de 2011. Se sumó a los equipos técnicos de Marcelo a la par de quienes hoy integran el gabinete: desde Silvia Fuentes en Educación hasta Roberto Gutiérrez en Economía. Se conocen mucho mutuamente.
Vilches, que fue convocada directamente por el gobernador, tiene la capacidad de entender las restricciones de la época, en un ámbito muy sensible: el de los artistas. Sin ir más lejos, los que se quedaron fuera de la Fiesta Nacional del Sol en 2025 se ocuparon de hacer saber su malestar.
Pero la nueva secretaria de Cultura también tendrá que entenderse con los municipios y su requerimiento de apoyo económico para las fiestas departamentales. ¿Cómo lo resolverá? Muy fácilmente. Cuando haya que decir que sí, se dirá que sí. Y cuando haya que decir que no, se dirá que no.
Esa es la lógica de una gestión que tiene que pilotear en medio de la turbulencia, con un horizonte cada vez más cercano: las elecciones de 2027.
PELADO STREAM
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