17 Jun 09:14h
‘Estoy para hacer lo que tenga que hacer, con la idea de renovar la política’. Solo José Luis Gioja es capaz de elaborar una frase como esta, que deje todas las posibilidades abiertas: desde ser candidato el año que viene, tal vez para volver al Congreso Nacional, hasta acompañar a la nueva generación con preferencia por las y los que crecieron bajo su ala.
El tres veces gobernador de San Juan, ex senador y ex diputado nacional, repitió en Pelado Stream que pudo realizarse como persona gracias a voto popular y al Partido Justicialista. Pero, mucho cuidado con interpretar que esto significa que se retira.
Para entenderlo a Gioja, hay compararlo con Roberto Basualdo. El ex senador y mentor del actual gobernador Marcelo Orrego anunció que nunca más será candidato y que se limitará a acompañar y asesorar.
Concluyó su último mandato en la Cámara Alta en diciembre de 2023. Algunos intentaron convencerlo de que debía encabezar la lista legislativa del 2025, pero no hubo caso.
La decisión irrevocable de Basualdo contrasta con la estrategia activa de Gioja. La idea de que puede volver a ponerse la campera roja -ícono de sus campañas electorales- está latente. Él mismo se encargó de conservar encendida la especulación.
¿Por qué? Porque el día que Gioja se haga a un costado, no solo él pagará las consecuencias: también sufrirá la orfandad todo un espacio político interno que sigue referenciándose en la figura del Flaco.
Vale recordar que la elaboración de la lista de diputados nacionales el año pasado se terminó de discutir fuera del PJ, en una mesa de dos: de un lado, Sergio Uñac; del otro, José Luis Gioja.
El veterano terminó enojado por las condiciones y retiró a todos los suyos de la nómina, pero luego terminó acompañando a los candidatos.
Ninguno, ni el más rebelde, imagina una situación distinta para el año próximo. El trasvasamiento generacional no se ha consumado. Está sucediendo, con mucho esfuerzo. Pero no está terminado. Y Gioja, evidentemente, sabe medir los tiempos.
Recordó que en política ‘nunca 2 + 2 termina siendo cuatro‘. Esa expresión sirve precisamente para decir que todo puede pasar. Incluso, que termine estampando su nombre en la boleta. Descartarlo sería temerario.
Sin Gioja en la mesa de decisiones, manda Uñac y solo Uñac. Hasta nuevo aviso. Aunque les duela reconocerlo a algunos que acudieron a su llamado el viernes 29 de mayo. Dicen, por lo bajo, que Sergio ya no conduce. Pero hacia afuera parece exactamente lo contrario.
Con una notable disparidad de fuerza, el único que sigue contrapesando, a su medida, es Gioja. Ese tironeo arrastrado por años, incómodo para muchos, sigue siendo una realidad. Hay otros actores en juego, por supuesto. Pero el surgimiento de la nueva camada todavía no desplazó a los caciques clásicos.
Por otro lado, Gioja le ofrece a Uñac y al resto de los actores del peronismo sanjuanino una garantía: la vocación por el acuerdo. Si no fue autor, repitió muchísimo aquella consigna del 2019: ‘unidad hasta que duela’. Y esta semana en Pelado Stream citó a Cristina Fernández de Kirchner al decir que: ‘unidos no hay garantías de ganar, pero divididos será imposible’.
Gioja es, por encima de todo, un pragmático. Detrás de las banderas del peronismo -‘primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres’- hay una justificación doctrinaria. Habrá que ponerse de acuerdo, aunque cueste, aunque haya que tragar litros de saliva y un par de sapos.
En esta trenza, Gioja está listo para ‘hacer lo que tenga que hacer, con la idea de renovar la política’. Nada más que agregar. Candidato o no, Gioja juega.
PELADO STREAM
Sin comentarios