11 Sep 13:51h
La trágica partida de Alma Abigail Alfaro Uliarte, una pequeña de solo 11 años, conmociona a toda la provincia tras revelarse el doloroso calvario que vivió su familia en el Servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital Guillermo Rawson. Su madre, Patricia Uliarte, relató este viernes en Pelado Stream las horas de desamparo y la falta de auxilio que derivaron en la muerte de la niña el pasado 26 de noviembre.
Luego de siete horas de espera en el centro de salud sin análisis de complejidad ni respuestas médicas, la vida de la pequeña se apagó. Hoy, el pedido de justicia de su madre une el dolor con la exigencia de respuestas judiciales.
Con el corazón atravesado por el dolor, Patricia Uliarte quebró el silencio para dar voz al recuerdo de su hija y exigir respuestas a las autoridades del hospital. «Como mamá considero que la muerte de mi hija se pudo haber evitado», afirmó con profunda tristeza al recordar que las omisiones médicas tuvieron un desenlace trágico. Sin rodeos, la madre remarcó el impacto de la inacción profesional: «La falta de acción de las personas que tuvieron que actuar a mi hija la dejaron sin vida».
Alma era una niña llena de luz, apasionada por el canto, la guitarra, el baile y los encuentros con sus amigos. Sin afecciones de salud previas más allá de simples alergias de la infancia, la niña despertó la mañana del 26 de noviembre con un intenso dolor abdominal. Tras acudir al colegio por la mañana, la descompensación avanzó de forma abrupta y provocó náuseas y vómitos continuos. Ante el cuadro, Patricia y la abuela de la menor la trasladaron con urgencia al Hospital Guillermo Rawson.
Al llegar al establecimiento, la familia enfrentó la primera barrera burocrática cuando el personal de guardia negó una silla de ruedas con el pretexto de que pertenecía a otro sector. La niña, debilitada, no lograba mantenerse en pie. Tras una espera de 40 minutos en la guardia, la médica a cargo ordenó su permanencia en la sala de observación. Como Patricia sanaba de una reciente operación quirúrgica de mamas, la abuela acompañó a la nena dentro del área mientras la madre aguardaba afuera.
A lo largo de siete interminables horas, la atención médica resultó prácticamente inexistente. El personal solo realizó un análisis de sangre rutinario. De forma incomprensible, omitieron ecografías, radiografías e interconsultas con profesionales especialistas. A medida que el tiempo transcurrió, la niña manifestó dificultades respiratorias, pero la guardia no le suministró máscara de oxígeno ni asistencia respiratoria. «Yo considero como mamá que a mi hija la dejaron en un estado de abandono total», expresó Uliarte al describir el desamparo que rodeó a la pequeña.
El momento más traumático ocurrió cuando Alma colapsó dentro del sanitario. Desesperada, Patricia ingresó para socorrerla, pero una enfermera minimizó la gravedad de la situación y le exigió silencio. Frente a la frialdad del área, la madre suplicó ayuda: «Yo le pedía por favor que me viniera a ayudar porque soy la mamá. Yo la conocí a mi hija y no estaba bien».
Ningún profesional de enfermería acudió al pedido; solo una trabajadora de la limpieza se acercó para brindarle una bata limpia. En medio de la angustia, la pequeña demostró un conmovedor gesto de amor hacia su madre: «No hagas fuerza, mamá, la cirugía no haga fuerza».
Cerca de las 18:00 horas, el equipo médico trasladó a la paciente a la sala de shock tras una descompensación severa. La niña sufrió un primer paro cardiorrespiratorio en el lugar. Mientras escuchaban sus gritos de «Mamá, papá» desde el pasillo, las autoridades prohibieron el ingreso de los padres para brindarle consuelo.
Alma sufrió dos paros cardíacos adicionales durante su traslado a Terapia Intensiva. A las 21:00 horas, la jefa del sector comunicó la lamentable noticia y confirmó que la niña llegó desde la guardia sin signos vitales.
El hospital inició actuaciones judiciales ante la incertidumbre en las causas de la muerte. En medio de la conmoción por el duelo, la policía sometió a la madre a un frío interrogatorio en la morgue. La entrevistada recordó su angustia ante las preguntas policiales: «¿Qué se me está cuestionando? Yo hice algo mal (…) No estoy en condiciones de responder ninguna pregunta. Acabo de perder a mi hija».
Aunque el parte de defunción consignó meningitis, profesionales independientes consultados por la familia descartaron esa enfermedad y señalaron una miocarditis no tratada o una demora letal en la asistencia. El dolor de la pérdida impactó de forma devastadora en Patricia: «A mí me terminó de matar».
Pese al sufrimiento irreparable, la madre mantiene la fuerza por la memoria de la nena: «Alma debería estar acá. Alma no debería haber muerto el 26 de noviembre». Acompañada por otras madres que padecieron tragedias similares, la familia convocó a un abrazo simbólico frente a los Tribunales de San Juan el próximo 18 de septiembre, día en que se definirá la situación procesal de la médica a cargo.
PELADO STREAM
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