07 Nov 07:56h
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) implementó una drástica desregulación del sector al derogar 973 normas y eliminar las fiscalizaciones intermedias en bodegas. A partir de la nueva Resolución 37/2025, firmada por su titular Carlos Tizio, el organismo estatal redefine completamente su rol, concentrándose exclusivamente en el control de los productos finales embotellados para garantizar que sean aptos para el consumo y no estén adulterados.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, comunicó la noticia en la red social X. Celebró el fin de un régimen donde el Estado «pretendía controlar cada paso del proceso productivo». Sturzenegger destacó que al eliminar las fiscalizaciones intermedias, se cerrará la puerta a la discrecionalidad y la corrupción, ya que los inspectores solo tomarán muestras de los productos embotellados para su análisis, impidiendo que «anden interfiriendo en la producción de las bodegas».
El ministro mencionó que la inmensa mayoría de las bodegas no tiene problemas, preguntando: «¿Por qué tratarlos como delincuentes?».
La desregulación implica que el INV dejará de intervenir en etapas iniciales e intermedias como la producción en el viñedo, la cosecha, la elaboración o el transporte. Además, los controles de trazabilidad (certificaciones de origen, añada y varietal) pasarán a ser optativos para los productores.
En 2024 el INV emitió 140.000 permisos de tránsito y realizó más de 5.000 inspecciones. Previamente, el organismo incluso se encargaba de trámites como determinar anualmente el grado alcohólico mínimo permitido para cada tipo de vino por zona. Todo esto ya es cosa del pasado.
El ministro Sturzenegger aprovechó para agradecer a las personas involucradas en este resultado, haciendo una mención especial al vicepresidente del INV, el sanjuanino Abel Chiconi, quien fue electo diputado nacional por La Libertad Avanza en los comicios del 26 de octubre, junto a Carlos Tizio y Federico Rivero del INV.
También extendió su reconocimiento a otros funcionarios del Ministerio de Economía, la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de Desregulación. Con esta resolución, se rescató una desregulación que originalmente se había incluido en los decretos delegados que el Congreso derogó, enfatizando que «La libertad siempre encuentra su camino».
El sector vitivinícola argentino es el quinto productor mundial, con 900 millones de litros anuales y exportaciones por USD $800 millones, lo que, según Sturzenegger, demuestra lo que la industria puede dar por sí misma sin la necesidad de un control estatal excesivo.
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