¿Se gana elecciones con obra pública?

09:39h

¿Se gana elecciones con obra pública? Evidentemente a nivel nacional no, partiendo del resultado del 2025, cuando Javier Milei obtuvo un fuerte respaldo en todo el país prácticamente sin haber tirado un metro cuadrado de asalto ni haber pegado un ladrillo.

A nivel provincial la cosa puede funcionar de manera diferente. O al menos así parece haberlo entendido Marcelo Orrego, quien, merced a una ingeniería financiera propia, está lanzando un agresivo plan de obra pública justo en el umbral del 2027 electoral.

Si mira los antecedentes más cercanos, la explosión de obra pública de los 20 años de gobiernos justicialistas obtuvo un respaldo sostenido a lo largo del tiempo.

El corte sucedió en 2023, tal vez, cuando se cumplió un ciclo y la gran obra pública se convirtió en parte del paisaje. Hubo acostumbramiento, tal vez. O no alcanzaba ese despliegue para contrarrestar el mal humor por la inflación galopante. Las hipótesis se multiplican.

Lo cierto es que Orrego tomó nota de ese ritmo de obra pública como una carta que no podía entregar. Si lo hubiese hecho, rápidamente habría sufrido la comparación negativa con el gobierno anterior.

El discurso orreguista repite con insistencia que San Juan fue la primera provincia en reactivar la obra pública, pese a la motosierra feroz de Javier Milei. Y todo lo hizo con recursos propios, en un contexto de pérdida de partidas discrecionales y caída de la coparticipación.

Sin embargo, el ritmo de obra pública anunciada se resintió. Se anunció y debió posponerse el proyecto de la Nueva Terminal de ó
Ómnibus, sin ir más lejos.

Con los grifos nacionales cerrados y una proyección de recaudación coparticipable desalentador, el gobierno provincial diseñó una batería de fuentes propias: el acuerdo con Vicuña por 250 millones de dólares y la colocación de un bono por 600 millones de dólares bajo legislación de Nueva York.

Las intenciones estuvieron declaradas desde un principio. Frente al abandono de Nación, la totalidad de la inversión en obras de infraestructura recaerá sobre las provincias. Sálvese quien pueda.

Frente al desguace de Vialidad Nacional, del plan Procrear, del Promeba y de todo aquel otro programa federal, Orrego tenía dos opciones: patalear o arreglárselas solo.

No protestó. No podía hacerlo en el contexto político que le tocó. Enfrentarse a Milei le hubiera costado quedar en el medio de un escenario polarizado entre libertarios y peronistas/kirchneristas.

Puesto a elegir, Orrego debe quedarse con Milei. No puede buscar refugio en Axel Kicillof. Mucho menos irse con Cristina y Máximo Kirchner. El PRO es tan solo un recuerdo.

Si no podía protestar, Orrego optó por generar las condiciones para absorber las obras nacionales abandonadas por la Casa Rosada: desde el mantenimiento de Avenida Circunvalación hasta la Ruta 40 Norte y ahora, la Ruta 20 hacia Caucete.

El empujón millonario en dólares no será gratuito tampoco. El acuerdo con Vicuña fue observado por la oposición uñaquista/giojista por las condiciones garantizadas a la minera por los próximos 70 años.

Y la emisión de los bonos bajo legislación neoyorquina provocó una mirada recelosa acerca del impacto en las cuentas públicas a futuro, teniendo en cuenta que la garantía de pago es la coparticipación.

El ministro de Economía, Roberto Gutiérrez, dijo en Pelado Stream la semana pasada que aún si ocurriera un imponderable y la minería del cobre no arrancara, aún así San Juan podría afrontar los vencimientos de este bono por 600 millones de dólares.

Este pronóstico optimista quedará bajo embargo hasta que llegue el momento de desembolsar los pagos. Sin embargo, mucho antes llegará el 2027 electoral.

Orrego buscará la reelección en medio de un pico de obra pública y de alto impacto visual y, fundamentalmente, alto impacto social. Es ahí donde su política se diferencia claramente de La Libertad Avanza.

De cuna peronista, Orrego entiende que la inversión pública es dinamizadora de la economía, genera empleo y consumo. Es una mirada diametralmente opuesta a la de Milei. Muy parecida a las gestiones de José Luis Gioja y Sergio Uñac, más allá de las sutiles diferencias.

Orrego no invertirá en estadios ni en velódromos, pero seguirá pegando ladrillos y pavimentando rutas. Porque, al menos aquí en San Juan, la obra pública ayuda a ganar elecciones.

Obra pública y algo más, por supuesto.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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