06 Oct 09:56h
De todo lo que dijo este lunes el dirigente justicialista Leonardo Gioja en Pelado Stream, un segmento se llevó la mayor parte de las reacciones. La peor parte, en realidad. Fue cuando dijo que el gobierno de Javier Milei «es una desgracia». El ecosistema libertario salió a cruzarlo en redes sin atenuantes.
También ofendió la pregunta de este periodista: ¿Vos ves un fin de ciclo para Milei? La sola interrogación resultó «golpista», a los ojos libertarios.
Anécdota al margen, la radicalización de las posiciones es el signo de los tiempos. La polarización emocional es un fenómeno creciente, definido por los estudios académicos y validada el pasado domingo en las elecciones brasileñas.
En jerga doméstica, no hay lugar para tibiezas. Menos cuando se aproxima una contienda electoral como la de 2027. Todo estará en juego.
Por supuesto, la apuesta a los extremos -o las posiciones claras y sin medias tintas- tendrá costos y beneficios. Lo probó en carne propia Leonardo Gioja este lunes. Son las reglas del juego.
Del otro lado de la grieta el orreguismo también está marcando una posición más alineada con Milei que el año pasado. La gira reciente en Francia fue una demostración material, aunque no la primera.
El presidente puso como ejemplo a San Juan -léase Marcelo Orrego- por los proyectos RIGI aplicados a la minería del cobre y también por la colocación de bonos de deuda por 600 millones de dólares.
Antes, Orrego tuvo gestos de acompañamiento prácticamente irrestrictos en la Cámara de Diputados del Congreso, donde Nancy Picón y Carlos Jaime vienen acompañando con absoluta disciplina los proyectos libertarios frente a los embates de la oposición.
Es un contraste marcado respecto del distanciamiento del orreguismo y los libertarios a mediados del año pasado, en la víspera de las elecciones de medio mandato, cuando Picón y María de los Ángeles Moreno -antecesora de Jaime- se acompañaron algunas leyes desafiantes para la Casa Rosada. Financiamiento Universitario y Emergencia en Discapacidad, por ejemplo.
Todo eso quedó en la historia. Hoy Orrego está fuertemente identificado con la Casa Rosada, más allá de los matices que lo separan en cuanto a la concepción del Estado como ejecutor de obra pública y promotor del aparato productivo.
Milei es anarcocapitalista, Orrego no lo es. Pero el momento histórico los puso a ambos del mismo lado. Del otro, hay peronismo. O, como les gusta decir a libertarios y orreguistas: kirchnerismo.
Gioja ratificó su alineamiento absoluto con el proyecto de Axel Kicillof 2027, que involucra contener a Cristina Fernández de Kirchner aunque hoy ambos sectores parezcan irreconciliables.
Mientras Máximo Kirchner desembarcaba en San Juan y era recibido por Sergio Uñac como dueño de casa en la sede del PJ de calle 25 de Mayo, el giojismo en pleno viajaba a Guaymallén para la inauguración de una sede del axelista Movimiento Derecho al Futuro.
Dos caminos separados -por ahora- para un mismo destino: capitalizar el potencial derrumbe de Milei. Hoy parece que la mejor apuesta del peronismo es esa, esperar que el presidente caiga en las encuestas y se abra una ventana de oportunidad para el regreso.
Sin embargo Gioja, admitió este lunes que eso no basta. Si el peronismo no es capaz de ofrecer una alternativa, la insatisfacción con la microeconomía puede no ser suficiente para que vuelva el péndulo.
En todo caso, la receta parece estar cantada: hay que pararse de un lado o del otro, sin dudas, sin moderación tampoco. La lección brasileña, sea cual fuere el resultado del ballotage el 25 de octubre, es esa.
Queda, no obstante, una reserva local. ¿Habrá margen para provincializar el clima en San Juan? ¿Alcanzará con despegar la fecha?
Da la impresión que no será posible. No del todo. Gioja desafió al orreguismo a que defina si está con Milei o no lo está. Por supuesto nadie le contestará de manera directa, porque sería tanto como convalidar el desafío. Pero sí habrá un mensaje elíptico, con una muletilla recurrente: el peronismo, primero, que se haga cargo de la herencia que dejó.
En esta circularidad, en este relato tan previsible, se está diseñando el escenario para el 2027.
Ningún moderado. Porque si el costo de la polarización es elevado, el costo de la moderación puede resultar peor.
PELADO STREAM
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