23 Abr 07:01h
Dice Hegel, en su “Ciencia de la Lógica”: “Un ser determinado, finito, es un ser tal que se refiere a otro; es un contenido que está en una relación de necesidad con otro contenido, con el mundo entero.” (el subrayado es mío)
El 30 de octubre de 1955, Martin Heidegger – dijo: “De momento, sin embargo- no sabemos por cuanto tiempo- el hombre se encuentra en una situación peligrosa en esta tierra…….Al iniciarse la era atómica es un peligro mucho mayor el que amenaza, precisamente tras haberse descartado la amenaza de una tercera guerra mundial…….en cuanto que la revolución de la técnica que se avecina… pudiera fascinar al hombre, hechizarlo, deslumbrarlo y cegarlo de tal modo, que un día el pensar calculador pudiera llegar a ser el único válido y practicado.” (el subrayado es mío)
En otro de sus tratados Hegel, dice: Las formas del pensamiento están expuestas y consignadas en el lenguaje del Hombre.
Yo recuerdo:
Que los “Hombres” tenemos el Lenguaje por el Otro. Para hablar con el otro. Para hablar de nosotros y de nuestros Mundos.
Somos “ser-en-el-mundo”.
Que no es posible, la existencia del “Hombre” sin el Otro.
Que:
“La Palabra está asociada al Pensamiento”
“El habla es la morada del Ser” – dice Heidegger.
El pensamiento calculador que en nuestra época obnubila, hechiza, deslumbra y ciega al Hombre……es el único practicado.
El cálculo que fascina al Hombre, y conforma el desarrollo de su cotidianeidad. Que determina su mirada tecnológica, la instrumentalidad de esa cotidianeidad, y hace que el Hombre consienta el monopolio del lenguaje por la máquina.
Dice Heidegger: “¿Qué gran peligro se avecinaría entonces? Entonces, junto a la más alta y eficiente sagacidad del cálculo que planifica e inventa, coincidiría la indiferencia hacia el pensar reflexivo, una total ausencia de pensamiento. ¿Y entonces? Entonces el hombre habría negado y arrojado de sí lo que tiene de más propio, a saber: que es un ser que reflexiona.” (el subrayado es mío)
Y Así es, que:
Vivimos en una repleción de artificios.
Los artificios son “empapados de poder”, unos más que otros. Hablo de un “poder social”, generado por el capitalismo, por el consumismo. No es el Poder Social que constituye Otroriedad, sino que a esta la debilita porque debilita la Subjetividad.
O sea: los artificios son “empapados de poder”, para útiles de la enajenación y la esclavitud.
Y otros artificios, que son los Artificios Necesarios, que constituyen poder: el libro, por ejemplo, aun, pueden ser coaptados y convertidos en “artificios de poder” para la enajenación.
Así es que el desgraciante capitalismo con sus artificios de fascinación, de enajenación y alienación. Con sus relatos de amenazas que construyen las Vigilias…….y, hasta los Sueños, y después, con las ofertas de los artificios para debilitar aquellas amenazas, construyó y construye la dañina-dañándose mal nominada “sociabilidad” que habitamos. De negación del Sujeto-Social. De impedimento del Sujeto-haciéndose Sujeto.
Del “Tremendo Desmoronamiento”.
Del desprecio de la Propiedad Social.
De la ignorancia por la vigorización de la Razón en lo Público, siendo este territorio invadido por todos los dogmas, para que nos debiliten la Subjetividad.
La destrucción del Sujeto, tiene todas las propuestas que hacen a este sistema de no-convivencia. Con registros titulados, como “situación de calle” y propuestas de modernización, como: “baja de la imputabilidad”.
La “dañina-dañándose” mal nominada “sociabilidad” que nos hace habitar el desgraciante capitalismo, no tiene “tope”, en la destrucción de los Individuos, en el impedimento de la construcción del Sujeto-haciéndose Sujeto.
No tiene límites en la debilitación de la Subjetividad de los Individuos.
El desgraciante capitalismo que nos atraviesa la construcción de nuestros Mundos…….
Y ahora “se meten” con los niños…….propuestas de modernización…….“baja de imputabilidad”, “para combatir” el deterioro de la Razón y de la Subjetividad……deterioro que seguramente es el residuo de generaciones de miseria, de exclusión, de negaciones, de desprecios.
Destructiva confusión, en los a-gentes (nunca mejor dicho, esto de a-gentes) del poder, en la lectura de la “Dialéctica del Amo y del Esclavo”.
Miguel Montoya Jamed
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