05 Oct 07:39h
Hay apellidos que llevan el ritmo del motor en las venas. En San Juan, la familia Flaqué es sinónimo de automovilismo y pasión por las pistas. Sin embargo, para Delfina la historia con los karts no nació por imposición, sino como un flechazo libre e inesperado.
Sucedió a fines de 2023, momento en que decidió probar el pequeño vehículo de su hermana. Apenas descendió de esa primera vuelta, la fascinación fue inmediata.
Como ella misma recordó durante su visita al programa ¡¿Quién sos?!, conducido por Celeste Williner: «Me subí y le dije a mi papá: «Me encanta, quiero seguir en esto»».
A punto de cumplir 14 años, Delfina combina la frescura de la adolescencia con una asombrosa madurez al volante. Su rutina semanal requiere disciplina: divide sus horas entre la escuela, las evaluaciones de geografía e historia, y sesiones de entrenamiento en el gimnasio tres veces a la semana para fortalecer los brazos y el cuello.
Aunque muchas amigas de su edad no comprenden del todo la exigencia física de este deporte, ella avanza con metas claras: «Hay gente que capaz va de a tanto y yo voy directo a lo que quiero y me esfuerzo».
Su padre ocupa un rol central en esta etapa: es su maestro, su referente y su compañero de equipo. De él heredó los rasgos del rostro, la técnica prolija para trazar las curvas y el diseño del casco, al cual solo le modificó el número en homenaje a la fecha de su cumpleaños.
En el taller revisan juntos los videos de cada prueba para corregir detalles. Para Delfina, la figura paterna representa un pilar fundamental: «Mi papá es el mejor, me tiene una paciencia…», confesó con afecto ante las cámaras.
En un ambiente donde predominan los varones, la joven piloto se desenvuelve con soltura. En los boxes comparte amistad con sus rivales, pero tras el apagón de los semáforos en la pista, su espíritu competitivo toma el control.
«En la carrera no perdono nada», afirmó con una sonrisa decidida. Esa determinación dio frutos tempranos en la categoría Rotax Junior 125, donde cosechó triunfos importantes tras su debut en Mendoza.
El afecto familiar sostiene cada uno de sus pasos. Su madre, que es maratonista, le obsequia un beso sobre el casco antes de cada largada y vive las vueltas con profunda emoción.
Para Delfina, el triunfo nunca es un logro individual: «El podio no es solo mío, siempre digo que es para mi familia». Y ante la pregunta sobre su futuro y hasta qué momento imagina su vida sobre cuatro ruedas, la joven respondió sin dudar, con la firmeza de quien halló su vocación verdadera: «Hasta que muera».
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