02 Oct 09:09h
Este 1 de octubre funcionó como debía. La llegada de Máximo Kirchner a San Juan visibilizó cómo se abren los caminos del peronismo entre los que juegan con Cristina -vía Sergio Uñac y su manifiesta alianza con La Cámpora- y los que juegan con Axel Kicillof.
En esta disputa interna no hay caminos intermedios. No se admite la neutralidad.
Uñac tuvo algunos encuentros con el axelismo, según reveló una fuente sanjuanina del Movimiento Derecho al Futuro. El senador y exgobernador no tiene quemados los puentes con el gobernador de Buenos Aires. Pero la foto del abrazo con Máximo lo pone de ese lado de la disputa. No se puede jugar a dos puntas.
Como Cristina está inhabilitada para ser candidata por la sentencia de la causa Vialidad, íntimamente el uñaquismo está habilitado para esperar que baje la bendición de San José 1111 a su candidatura.
Lo que le falta de instalación nacional a Uñac, podría dárselo Cristina de la noche a la mañana.
No sucedió este 1 de octubre, pero quedó la posibilidad latente. En entrevistas con medios sanjuaninos, Máximo dijo que la candidata es Cristina, pero eso no quita que Sergio pueda recorrer el país.
El plan A está cantado. El plan B está en elaboración. Uñac no corre solo, en esta segunda vía. Hay otros nombres en danza, según los análisis de la prensa porteña: desde el regreso de Sergio Massa al lanzamiento del santiagueño Gerardo Zamora. Todo puede ser.
En todo caso, los unos y los otros, camporistas y axelistas, piden proteger las PASO. Necesitan esa herramienta para confrontar internamente sin que se les desangre el peronismo. La división en la elección general será a pedir de boca de Javier Milei, valga la obvia aclaración.
La foto con Máximo, entonces, tiene y tendrá alto valor político para Uñac en su campaña nacional que arrancó muy desde atrás en relación a los pesos pesados Kicillof o Massa.
Pero la foto con Máximo tampoco es pura ganancia. Tiene costos también. Tal vez ese haya sido el motivo de la ausencia -notable- del diputado nacional Cristian Andino. Oficialmente, el sanmartiniano justo tenía una entrevista en Buenos Aires y por eso no pudo asistir a la cumbre en San Juan.
Con serias aspiraciones a la gobernación en 2027, Andino sabe que una foto con Máximo significaría cargar con el alto nivel de rechazo que tiene el kirchnerismo en un sector de la sociedad. Y él, hasta ahora, apostó a la moderación extrema.
Si Andino va a disputarle la gobernación a Marcelo Orrego el año que viene, la foto con Máximo le serviría en bandeja al oficialismo un argumento de ataque: son todos K, son el pasado.
Orrego ya tiene una cantidad de fotos junto a Javier Milei. La más reciente, esta semana en París. Andino no podrá estirar mucho tiempo su intento de flotación por encima de la polarización que baja desde Buenos Aires.
La reunión en la sede del PJ este 1 de octubre también dejó al descubierto que los giojistas no pueden posar junto a Máximo, aunque tengan estima por CFK. El tiempo de la política los obliga a definir sin medias tintas. Están con Kicillof.
El lunes pasado en Pelado Stream el dirigente giojista Facundo Perrone, frente a la consulta periodística, dijo que sí tenían previsto recibir al compañero Máximo en el partido. No sucedió.
La recepción para el primogénito de Néstor y Cristina estuvo a cargo del uñaquismo y, lógicamente, La Cámpora. Uñaquismo expresado en seis intendentes y siete diputados provinciales, que no es poco, pero dista del estado de cosas del 2023.
Durante este mes, todavía con fecha a confirmar, vendrá a San Juan Kicillof. La comparación será inevitable, desde el volumen de los dirigentes que asistieron hasta el peso de las ausencias, también.
Lo cierto es que al PJ sanjuanino se le terminan los caminos de la neutralidad. Y esa opción por lo nacional, terminará impactando también en lo provincial.
PELADO STREAM
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