08 Oct 07:57h
La automotriz Stellantis no descarta el cierre de sus plantas de producción en la Argentina, una decisión que genera alarma en San Juan por la amenaza directa sobre los 300 puestos de trabajo de la firma autopartista Taranto. El grupo proveedor abastece desde su complejo sanjuanino a las terminales del gigante automotor, por lo cual cualquier recorte industrial paralizará la actividad local.
El director de Stellantis para Sudamérica, Herlander Zola, advirtió que las dos fábricas de la empresa en el país no tienen garantizada su continuidad. El directivo afirmó que «todo puede suceder» y planteó diversas alternativas frente a la crisis: el traslado de operaciones entre plantas, la conservación de ambas, el cierre de una de ellas o la clausura definitiva de ambos establecimientos. Una medida de tal magnitud compromete el empleo directo de 5.000 trabajadores de la compañía en el territorio nacional.
El vínculo con Taranto
Esta eventual reestructuración golpeará de manera directa al Grupo Taranto, proveedor clave que trabaja de forma directa con los equipos de Desarrollo de Calidad de Proveedores (SQD) de Stellantis para abastecer a la planta bonaerense de El Palomar y a la de Porto Real en Brasil, además de surtir a la mayoría de las automotrices del país.
La planta del Centro Industrial Taranto radicada en Las Chacritas, dentro del departamento de 9 de Julio en San Juan, es una de las más grandes e importantes del grupo y posee tecnología robótica de punta. En esas instalaciones se fabrican desde cero juntas de tapa de cilindros, retenes y componentes de suspensión con destino al catálogo del mercado interno y a la exportación automotriz.
En la actualidad, esta sede sanjuanina cuenta con cerca de 300 empleados directos, aunque sus registros corporativos señalan picos superiores a los 400 trabajadores. De ese total, entre 200 y 300 operarios y técnicos especializados se desempeñan en las plantas autopartistas de 9 de Julio. Asimismo, la firma diversificó su actividad hacia el sector agroindustrial con Agrícola Taranto, donde 61 personas fijas trabajan en fincas y plantas de procesamiento situadas en San Martín y Caucete para la exportación de pasas de uva.
A nivel nacional, el Grupo Taranto ocupa a unas 800 personas, de modo que casi la mitad de su estructura laboral federal reside en San Juan. La empresa completa su esquema técnico, comercial y de otras líneas de componentes (como embragues o fijaciones) desde sus sedes en Villa Elisa (Buenos Aires) y Córdoba.
Caída de producción
La postura de Stellantis responde a un deterioro del mercado local. En los primeros nueve meses del año, la Argentina registró un retroceso del 16,9% en la producción automotriz y un descenso del 13% en las ventas. En simultáneo, los vehículos de origen chino incrementaron su participación de mercado desde menos del 5% a comienzos de año hasta casi el 20%, favorecidos por la apertura comercial del año pasado y el cupo para modelos electrificados.
A esta competencia se suma el ingreso de unidades producidas en Brasil con mayor nivel de competitividad. Zola remarcó que el costo de la mano de obra en la Argentina equivale prácticamente al doble del costo brasileño. Asimismo, la casa matriz prioriza el desempeño del mercado de Brasil, el cual proyecta ventas por tres millones de unidades este año y representa el 65% del volumen regional de la corporación. El ejecutivo enfatizó que factores como el mercado, las regulaciones, la competitividad del producto, el tipo de cambio y el próximo gobierno alterarán de forma sustancial la competitividad de sus automóviles.
Ajustes en El Palomar y Córdoba
El impacto comercial ya provocó severas medidas en las fábricas argentinas. En mayo, la planta de El Palomar (Buenos Aires) eliminó un turno de producción ante la fuerte caída en las ventas y exportaciones de los modelos Peugeot 208 y Peugeot 2008. La fábrica pasó de trabajar de dos turnos a solo uno, proceso en el cual se desvincularon al menos 600 operarios mediante retiros voluntarios. En consecuencia, la cuota de mercado de Peugeot en el país cayó de un 9% el año pasado a cerca del 5% en la actualidad, en un mercado que solía ser el más importante de la región para la marca francesa.
Por su parte, la fábrica de Córdoba disminuyó el ritmo de fabricación de sus camionetas medianas Fiat Titano —cuya producción comenzó el año pasado— y RAM Dakota, para adecuar la oferta a la demanda actual del mercado brasileño, al tiempo que mantiene la elaboración del Fiat Cronos. Pese al escenario incierto, Zola contempla un viaje en noviembre a la tierra cordobesa para inaugurar una nueva planta de motores dentro del predio del barrio Ferreyra, tras las visitas efectuadas a Buenos Aires y Córdoba en sus primeros 12 meses de gestión.
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