26 Ene 07:04h
Una alta fuente del gobierno provincial confirmó a Pelado Stream en estricto off the record que, pese a las presiones de los socios políticos del Frente X San Juan, como el Partido Bloquista, la decisión de Marcelo Orrego es eliminar la Ley de Lemas en la inminente reforma electoral que tendrá vigencia en los comicios de 2027.
La definición también fue esclarecedora en medio de versiones que indican que Orrego podría favorecerse con la Ley de Lemas para facilitar un eventual acuerdo electoral con La Libertad Avanza. La fuente lo descartó de plano.
‘Hay que pensar en la gente’, repitió como un mantra este dirigente de vasta experiencia electoral. El acuerdo con los libertarios será harina de otro costal. Si debe suceder, sucederá. Con o sin Ley de Lemas.
La reforma electoral será una decisión clave, atento a que el año próximo se renovará desde el cargo de gobernador y el de vice, pasando por el de diputados provinciales hasta intendentes y concejales.
El sistema vigente es el que dejó Sergio Uñac. Apalancado en su mayoría legislativa, derogó el sistema de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en 2023 y lo sustituyó por el Sistema de Participación Amplia y Democrática (SIPAD). Es decir, Ley de Lemas clásica.
Bajo este régimen, los candidatos de un mismo frente para una misma categoría suman sus votos recíprocamente. De este modo, el frente que en la sumatoria obtenga más votos, se queda con el cargo.
La mayor virtud de este sistema es que prácticamente no hay restricciones en cuanto a la participación. Las listas se pueden multiplicar hasta lo insólito.
Pero esa virtud encontraría una traba fundamental en 2027: la boleta única papel. La intención oficial de Orrego y su espacio es migrar de la boleta tradicional a esta otra hoja unificada que los sanjuaninos ya experimentaron en las legislativas nacionales de mitad de mandato en 2025.
El otro aspecto crítico de la Ley de Lemas es que, merced a la sumatoria, puede ganar un candidato que haya obtenido menos votos que su rival, favorecido por la contribución de sus múltiples compañeros de frente. Esta transferencia de votos puede distorsionar la elección.
Por eso Orrego ya mandó un proyecto de ley a la Legislatura que deja en manos de los partidos políticos y sus respectivos frentes electorales la designación de candidaturas. No volverán las PASO. La gente irá a votar una sola vez.
La preocupación subyacente a esta iniciativa del oficialismo provincial es que, con internas partidarias u otro mecanismo análogo, vuelve a pesar la estructura interna y ‘el dedo’ para conformar las listas.
Se complica la convivencia sobre todo en los frentes donde hay un partido fuerte, que terminaría asignando lugares con total discrecionalidad.
El bloquismo, a través de su presidente, el diputado Luis Rueda, salió prontamente en enero a pedir la continuidad del SIPAD. El histórico partido de los hermanos Cantoni teme que, en esta reciente alianza con Orrego, les toque bajar la cabeza y aceptar lo que les den en 2027.
Rueda pretende rescatar la Ley de Lemas con alguna concesión como sacar la sumatoria de votos. De este modo, se evitaría la distorsión pero se dejaría habilitada la participación amplia, sin el corsé de la lapicera del gobernador.
Un alto portavoz del gobierno reiteró a este periodista que esa puerta ya está cerrada. El SIPAD se va.
No obstante, la misma fuente confió que el vicegobernador Fabián Martín -articulador de consensos en la Legislatura- le llevó al gobernador Orrego una contrapropuesta que podría equipararse con el sistema de colectoras.
Es decir, que puede haber una cantidad limitada de candidatos a intendente alineados con un mismo candidato a gobernador. Según la fuente, al gobernador no le atrae mucho esta idea, pero quedó en estudio.
El desafío es factibilizar la multiplicación de listas dentro de la Boleta Única Papel, donde el espacio es acotado.
El oficialismo provincial asumió el 10 de diciembre de 2023 con minoría parlamentaria, equivalente a un tercio del recinto: 12 de 36 diputados. Sin embargo, con el paso de los meses construyó una mayoría de aliados. Ahí el bloquismo desempeña un rol fundamental con su bancada de cuatro legisladores.
Por eso el acuerdo con Rueda parece condición sine qua non para que pueda prosperar el nuevo régimen electoral, más allá del consenso necesario con el resto de los espacios políticos.
El orreguismo tendrá que sondear entonces el punto de intersección entre su postura de sepultar la Ley de Lemas y el pedido bloquista de no coartar la posibilidad de competir. Y todo esto tendrá que suceder en el primer semestre de 2026.
¿Por qué?
Porque a medida que se acerque el 2027 irá subiendo la temperatura de las internas departamentales donde los intendentes buscarán cerrar todos acuerdos posibles para asegurar su reelección, mientras los retadores harán lo propio por su cuenta.
Todo el debate parlamentario sobre el nuevo régimen electoral estará teñido por la conveniencia o la inconveniencia puntual de cada sector.
PELADO STREAM
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