El gobierno argentino celebró la victoria parcial de Bolsonaro y se ilusiona con compartir a Trump

08:05h

El gobierno argentino celebró la victoria de Flávio Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con la mirada puesta en el balotaje del 25 de octubre. Tras el resultado en el principal socio comercial de la región, el presidente Javier Milei y su equipo anticiparon una etapa de mayor afinidad ideológica y estratégica con el espacio conservador, articulada en conjunto con la administración estadounidense de Donald Trump.

Según La Política Online, la reacción de Javier Milei ante el triunfo del candidato liberal brasileño fue de pura euforia. El Jefe de Estado reveló ante su entorno una frase directa sobre el desenlace electoral en el país vecino: “Esto lo armamos con Trump”.

Milei se involucró de manera activa en la contienda presidencial de Brasil al participar en un acto de campaña junto a Bolsonaro y al lanzar duras descalificaciones contra Lula da Silva, a quien definió como «ladrón», «presidiario» y «basura socialista». Estos cruces derivaron en el retiro del embajador brasileño en Buenos Aires.

Ante las dudas sobre una eventual pérdida de influencia argentina ante la Casa Blanca frente a un Brasil gobernado por la derecha, el mandatario descartó esa hipótesis y reiteró que la estrategia fue un trazado conjunto con el líder republicano.

A través de su cuenta en la red social X, Milei manifestó su postura crítica hacia la oposición y los analistas: “Pensar que [para] las mierdas humanas Bolsonaro era malo para Argentina. El odio los tiene ciegos. Se van a seguir peleando con la realidad por exceso de odio, envidia y resentimiento”.

Durante la reunión de gabinete, el Presidente evaluó que la derrota de Lula da Silva en este primer turno ocurrió a pesar de la implementación de un «plan platita» que resultó ineficaz, lo que a su juicio demuestra el agotamiento de las recetas asistencialistas tradicionales.

De igual modo, en el seno del Gobierno nacional se analizó la dinámica política en Sudamérica, donde los oficialismos solo obtuvieron victorias en tres comicios recientes —dos en Paraguay y uno en Ecuador—. Aunque un sector oficialista observó este fenómeno con cautela, las filas libertarias confiaron en un triunfo definitivo de Bolsonaro en la segunda vuelta.

Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, abordó el cuadro internacional y la política doméstica en el programa de streaming La Misa del Gordo Dan (emitido por el canal Carajo Stream y reseñado por Infobae y La Derecha Diario). En ese ámbito, el funcionario analizó las repercusiones del comicio brasileño, que coincidió con una baja del riesgo país.

Caputo afirmó que la Argentina mantiene un vínculo institucional y comercial histórico con Brasil, pero remarcó el valor del cambio político: “a esto se agrega ahora una afinidad política que hace la diferencia”. En esa misma línea, el titular del Palacio de Hacienda sostuvo que la coincidencia ideológica potenciará el diálogo bilateral y las ganas de cooperar de manera mutua.

Al referirse al apoyo explícito que la Casa Rosada brindó a la candidatura de Bolsonaro, Caputo justificó el accionar presidencial al aseverar: “Milei no especula. Hace lo que siente que tiene que hacer porque es lo mejor para Brasil, para Argentina, para el continente y para Occidente”.

El ministro rechazó de forma categórica que la Argentina pierda gravitación regional frente a Brasil. En ese sentido, citó palabras del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent: «Es un verdadero disparate. No lo digo yo. Bessent dice que todo el cambio que está habiendo en Latinoamérica se dio a partir de Milei. Ellos son los primeros que se dan cuenta de eso».

Caputo añadió que en Washington valoran con un afecto enorme al mandatario argentino y elogió la intervención del gobierno de Donald Trump en el mercado cambiario durante 2025: “No puso nada, ganó plata y en menos de un año el continente se tiñó de azul y de aliados geopolíticos norteamericanos. En términos estratégicos, lo de Trump y Bessent fue una genialidad indiscutible”.

En el plano económico interno, Caputo abordó las lecturas sobre los datos de actividad del Indec reportados por Infobae. Tras registrarse una caída de 2,9% en julio en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) desestacionalizado, el ministro manifestó: “Si se mira el EMAE desestacionalizado, claramente está dando un nivel de volatilidad que no refleja la realidad”.

Para el jefe de Hacienda, la medición adecuada es la serie tendencia-ciclo, la cual remueve «ruidos puntuales» como paros, el Mundial o visitas del Papa. Bajo este indicador, sostuvo que la economía acumula 29 meses de expansión continua, con una desaceleración reciente del 0,2% mensual explicada por choques de costos energéticos en las pequeñas y medianas empresas.

Pese a ello, proyectó una recuperación sólida para agosto y septiembre, impulsada por la licitación de plazos fijos para créditos hipotecarios, el inicio de obras en 9.000 kilómetros de corredores viales en octubre y la llegada de inversiones del RIGI.

Asimismo, el titular del Palacio de Hacienda ponderó los resultados de la Argentina Week celebrada en París ante inversores europeos, jornada que calificó como «espectacular desde todo punto de vista». Según Caputo, el país recuperó la confianza externa al garantizar el respeto a la propiedad privada y la santidad de los contratos.

También destacó la presencia de gobernadores opositores en Europa, cuya postura a favor del rumbo económico envió un mensaje institucional de continuidad a largo plazo. En respuesta a las demandas de estímulo al consumo, el funcionario aclaró que el Gobierno proyecta inversiones para los próximos dos a diez años, sin ceder a la tentación de volcar fondos públicos a la calle por especulaciones de encuestas.

Finalmente, el ministro minimizó la precisión de los sondeos de opinión pública al aseverar que «ya no tienen mucho sentido las encuestas» debido a sus fallas globales y locales en comicios previos. Caputo se declaró la persona más optimista dentro del Gabinete y descartó cualquier escenario desfavorable para el oficialismo: “No hay ningún escenario en el cual no gane el Presidente”.

No obstante, admitió que, como ministro, contempla contingencias para actuar en consecuencia: “Si no pasa, le vamos a arrancar la cabeza como en octubre del año pasado”. Respecto al concepto denominado «Riesgo Kuka» —entendido como la posibilidad de un retorno del kirchnerismo—, el funcionario estimó que esa probabilidad es nula (“es cero porque no hay ninguna posibilidad de que eso pase”), aunque explicó que mantiene el volumen de reservas y acuerdos de swaps con Estados Unidos y China como un escudo financiero frente a las dudas del mercado.

Entre risas, celebró la traducción de este término técnico al inglés: «Cuando lo vi en inglés dije: ‘Es lo mejor que me pasó en la vida'». Por último, replicó las críticas de diversos economistas del sector privado al concluir que la gestión demostró la factibilidad del programa gubernamental.

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Redacción PeladoStream
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